Mundial 2026. El ex Talleres que eliminó a Alemania y dejó a River lleno de dudas
Devuelto por el club de la MLS al "millonario" y descartado por Eduardo Coudet antes de iniciarse el certamen ecuménico, el volante se convirtió en la figura absoluta. En la "T", donde tuvo altibajos y contestó alguna vez a la gente, conservan un 30%. El DT lo contuvo anímica y tácticamente y le dio un rendimiento inédito.
El fútbol, en su esencia más pura, suele ofrecer guiones que parecen extraídos de la ficción más inverosímil. Lo que vivió Matías Galarza Fonda en el Gillette Stadium de Foxborough no fue solo un partido de fútbol; fue una redención pública ante los ojos del mundo. En apenas unos días, el volante zurdo de 24 años pasó de integrar la lista de los "borrados" por el River Plate de Argentina a ser el verdugo de Alemania en los octavos de final del Mundial 2026.
La travesía de Galarza hacia la gloria mundialista estuvo marcada por una serie de desilusiones en el ámbito de los clubes. Su llegada a River en 2025, en una operación conjunta con Juan Carlos Portillo que rondó los 8,5 millones de dólares, prometía un salto de calidad que nunca terminó de cristalizar en Núñez. Bajo el mando de Marcelo Gallardo, un error crítico en una eliminación ante Racing por el torneo local lo relegó, marcando el inicio de un periplo de inestabilidad.

Su salida a préstamo al Atlanta United de la MLS tampoco trajo la calma esperada. Aunque disputó 13 partidos y sumó rodaje, la franquicia estadounidense decidió no ejecutar la opción de compra de 3 millones de dólares, citando limitaciones salariales y reglamentarias de la liga. Galarza debía volver a River, pero el destino le tenía preparada la noticia más amarga en el momento menos oportuno.
El fútbol que me gusta.
— TREZEGUETISMO (@Trezeguetista7) June 30, 2026
Matias Galarza Fonda. Gracias Gallardo. pic.twitter.com/OXhtTUDR0Y
En plena concentración con la selección de Paraguay, mientras se preparaba para los desafíos de la fase de grupos, recibió la confirmación oficial: Eduardo Coudet, nuevo DT del Millonario, no lo tendría en cuenta por razones estrictamente futbolísticas. Debía presentarse a entrenar con el grupo de apartados en el Predio Cantilo una vez finalizada su participación en la Copa del Mundo.
El fantasma de Talleres y la sombra de la inconsistencia
Para entender el presente de Galarza, es imperativo mirar hacia atrás, a su paso por Talleres. En la "T" fue donde más minutos acumuló y donde mostró destellos de esa jerarquía que hoy lo define. Vivió momentos de importantes bajo la conducción de Alexander Medina, siendo pieza clave en el equipo que alcanzó el subcampeonato de la Liga Profesional 2024 y formando parte del once titular que se consagró en la Supercopa Internacional justamente ante River.
Matías Galarza (24 años, 🇵🇾) vs. Alemania 🇩🇪
— Analytics Fútbol Paraguayo (@analyticspyfut) June 29, 2026
🥇 Jugador paraguayo con mayor distancia recorrida [14.52 km]
🎯 Asistencia [1]
🛡️ 1.º en recuperaciones [10]
⚔️ 1.º en duelos ganados [10/21]
💥 1.º en faltas recibidas [3] pic.twitter.com/rMjNWPX1of
Sin embargo, su estadía en Córdoba no estuvo exenta de turbulencias. Sus marcados altibajos en el rendimiento dispararon el enojo de la parcialidad albiazul. El punto de ruptura ocurrió tras una derrota ante Vélez Sarsfield, donde Galarza respondió a las críticas de la platea con señas provocativas, lo que le valió una sanción económica por parte del club. Cuando finalmente fue vendido a River por el 70% de su ficha (mientras que su compañero Juan Carlos Portillo salió por el 90%), en el entorno de Talleres pocos lamentaron su partida, aunque el club conservó un 30% para un futuro negocio que, tras este Mundial, parece más que prometedor.
El escudo de Gustavo Alfaro: "Tírenme los dardos a mí"

En medio de este clima de hostilidad mediática y dudas sobre su futuro profesional, Galarza encontró en Gustavo Alfaro no solo a un seleccionador, sino a un protector. Cuando los rumores sobre un supuesto "bajón anímico" por su situación en River amenazaban con desestabilizarlo antes del duelo ante Turquía, Alfaro salió al cruce con una defensa férrea que ya es marca registrada del DT argentino.
“Apoyen a los jugadores. Si tienen que criticar a alguien, critiquen acá, yo tengo cuero grueso, muchachos. Tírenme dardos a mí, tírenme tiros a mí, a los jugadores defiéndanlos”, sentenció el estratega, blindando a su pupilo del ruido externo. Alfaro no solo lo contuvo en lo emocional; le otorgó en el campo la función y el puesto exactos que necesitaba para brillar: un mediocampista con despliegue, sacrificio en la marca y la lucidez necesaria para ser el nexo con el ataque.
Galarza respondió con una madurez impropia de su edad. “Es el escenario más lindo y más grande del mundo. Si tengo una preocupación o algo es dar lo mejor para mi país, esa es la realidad”, afirmó el jugador, despejando cualquier duda sobre su compromiso.
La noche mágica ante Alemania: El "Modric" paraguayo
El partido contra Alemania fue la culminación de este proceso de resiliencia. Matías Galarza Fonda disputó los 120 minutos de una batalla épica. Sus estadísticas hablan por sí solas: 10 recuperaciones, 10 de 19 duelos ganados y una asistencia magistral a los 42 minutos para que Julio Enciso pusiera el 1-0 parcial con un cabezazo certero.
Pero más allá de los números, fue la estética de su juego lo que deslumbró al planeta. En el tiempo suplementario, le tiró un caño exquisito a Jamal Musiala, una de las joyas del fútbol europeo, en una jugada que se volvió viral instantáneamente y que le valió en su país el apodo del "Modric paraguayo". Para cerrar una actuación histórica, ejecutó su penal en la tanda definitiva con una categoría de alta gama, engañando al legendario Manuel Neuer para sellar el pase de Paraguay a los cuartos de final.
Mientras en las oficinas de River comienzan a preguntarse si la decisión de Coudet de no darle una segunda oportunidad fue apresurada, Galarza celebra con un país que decretó feriado nacional tras la gesta. De ser un jugador prescindible en los clubes donde estuvo últimamente, a ser el alma de una selección que vuelve a soñar en grande. Matías Galarza Fonda demostró que, a veces, para ser figura en el mundo, primero hay que aprender a sobrevivir al rechazo.

