Mundial en cordobés. De Kennedy a Córdoba: la historia inesperada que apareció en Dallas antes de Argentina-Austria
En el histórico sitio en el que asesinaron a Kennedy en 1963 surgió una historia del vínculo entre Córdoba y Austria.
Hay ciudades que se explican con una postal. Un folleto. Pero Dallas no entra en esa dinámica. Al llegar desde Kansas City, la sensación es inmediata. Todo parece más grande, más rápido y más ruidoso. Las autopistas se cruzan en varios niveles, los edificios dominan el horizonte y el movimiento de personas y vehículos parece constante. Nada tiene que ver con la tranquilidad que acompañó los primeros días de los hinchas de la selección argentina en este Mundial. Y, sin embargo, la primera parada en Dallas no estuvo relacionada con el fútbol.
Antes de pensar en Argentina, en Lionel Messi o en el partido del próximo lunes frente a Austria, el destino llevó hasta uno de los sitios más emblemáticos de la historia contemporánea: el lugar exacto donde fue asesinado el presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963.
En pleno centro de Dallas, sobre Elm Street, una simple marca (una X) sobre el asfalto sigue atrayendo a miles de personas de todo el mundo. Allí donde la caravana presidencial recibió los disparos que cambiaron para siempre la historia de Estados Unidos, una cruz blanca vuelve a aparecer una y otra vez. Cuando el paso del tiempo, el tránsito o las tareas de mantenimiento la borran, alguien vuelve a pintarla.
Los turistas se detienen, sacan fotografías y observan en silencio. Algunos intentan reconstruir mentalmente aquella escena. Otros levantan la vista hacia el antiguo Depósito de Libros Escolares de Texas, el edificio desde cuyo sexto piso disparó Lee Harvey Oswald y que hoy funciona como museo.
Más de seis décadas después, el lugar conserva una extraña mezcla entre memoria, curiosidad y asombro. Por estos días, además, entre los visitantes empiezan a mezclarse los hinchas que siguen el Mundial. Camisetas argentinas, austríacas, jordanas y de distintos rincones del planeta aparecen entre los grupos de turistas. El fútbol, una vez más, se cruza con la historia.
Fue justamente allí donde apareció Stefan.
Era de Austria y observaba el lugar junto a otros compatriotas. El encuentro parecía uno más de los tantos que regala una Copa del Mundo, hasta que una pregunta cambió por completo la conversación.
¿Qué significa Córdoba para un austríaco? La respuesta llegó sin titubeos. "Córdoba es, en realidad, lo más grande de la historia de Austria en los Mundiales", aseguró. Y de pronto, a miles de kilómetros de Argentina, en una esquina histórica de Dallas y frente al sitio donde asesinaron a Kennedy, volvió a aparecer Córdoba.
Para los austríacos, la palabra tiene un significado especial. Remite inmediatamente al Mundial de 1978 y a aquella victoria por 3 a 2 frente a Alemania Occidental en el estadio Chateau Carreras. Un partido tan importante para ellos que quedó inmortalizado como el "Milagro de Córdoba" y que todavía hoy ocupa un lugar privilegiado en la memoria colectiva de ese país.
Resulta llamativo. Se viaja por Estados Unidos siguiendo a la selección argentina y descubre que Córdoba aparece donde menos lo espera.
Pasó en Kansas City, entre hinchas argentinos llegados desde distintos puntos del planeta. Pasó con músicos cordobeses que acompañaron el debut albiceleste. Y vuelve a pasar ahora en Dallas, en boca de un austríaco que asocia el nombre de la ciudad a uno de los capítulos más felices de la historia de su selección. Stefan también habló de Messi.
"Es el más grande. Siempre lo fue. Lo seguimos en Barcelona, estuvimos allí viendo partidos. ¿Qué puede ser mejor para un austríaco que jugar contra Messi y contra Argentina?", señaló.
La admiración no sorprende. A pocos días de cumplir 39 años, el capitán argentino sigue generando respeto incluso entre quienes intentarán derrotarlo. Su presencia continúa siendo uno de los grandes atractivos de este Mundial y también uno de los motivos por los que miles de personas recorren kilómetros para ver a la Selección. Mientras Dallas se prepara para recibir a los hinchas argentinos de cara al partido del lunes ante Austria y al encuentro frente a Jordania del próximo sábado, la ciudad comienza a poblarse de camisetas celestes y blancas.
Algunas aparecen en restaurantes. Otras en hoteles. Otras recorren sitios históricos como Dealey Plaza. Porque los Mundiales tienen esa capacidad única de conectar historias que parecen imposibles de relacionar. Un presidente estadounidense asesinado en 1963. Un austríaco que recuerda un partido jugado en Córdoba hace casi medio siglo. Lionel Messi preparándose para un nuevo desafío con la camiseta argentina. Y miles de personas llegando desde distintos rincones del planeta para vivir una fiesta deportiva.
Todo ocurre al mismo tiempo. Dallas no se parece en nada a Córdoba. Tampoco a Kansas City. Es otra escala, otra velocidad y otro paisaje.
Pero mientras la Selección avanza en su camino mundialista, Córdoba sigue apareciendo. A veces en una bandera. A veces en una canción. A veces en una conversación casual. Y esta vez apareció donde nadie lo hubiera imaginado: junto a una cruz pintada sobre el asfalto de una calle de Dallas, en uno de los lugares más famosos de la historia de Estados Unidos, recordando que para los cordobeses el Mundial también se juega así, encontrando un pedazo de casa incluso en los rincones más inesperados del mundo.

