El Mundial en cordobés. Kansas: crónica de una ciudad tranquila que se prepara para el ruido argentino
Entre similitudes inesperadas y contrastes culturales, la ciudad estadounidense vive con calma la previa del debut de la selección argentina.
Hay algo extraño que ocurre cuando uno llega a Kansas City. Al principio, parece que no tiene nada que ver con Córdoba. Después pasan un par de días (como los que tenemos en La Voz en la ciudad) y empiezan a aparecer parecidos por todos lados.
Por ejemplo, la siesta. Sí, la siesta.
Hay barrios enteros donde, a media tarde, no se ve un alma. Las calles quedan vacías, los autos desaparecen y el silencio se adueña de todo.
Claro que las diferencias aparecen rápidamente. Porque si Córdoba tiene una religión llamada cuarteto, Kansas City vive otro credo. Acá no hay bailes. No hay siete noches seguidas de fernet y bares. No hay un equivalente a eso que para nosotros es tan normal: salir a bailar cualquier día de la semana.
Kansas City se acuesta temprano. Córdoba no.
También llama la atención otra cuestión. A diferencia de otras grandes ciudades de Estados Unidos, acá no abundan los latinos. La mayoría de la población tiene una impronta muy vinculada al campo, a la vida tranquila, a ese espíritu “del interior” que domina buena parte de esta región central norteamericana.
Los espacios son enormes. Todo queda lejos. No existe una peatonal como la nuestra, donde la gente simplemente camine por caminar. Acá el auto manda. Y no son autos chicos.
Lo más parecido al Parque Sarmiento aparece en una enorme zona verde donde se encuentra el Museo de la Segunda Guerra Mundial. Después están los grandes templos deportivos: los estadios de béisbol y el imponente Arrowhead Stadium, donde la selección argentina hará su estreno mundialista el martes.
Aquí el fútbol no es el deporte principal.
El fútbol americano ocupa ese lugar. El béisbol también. El soccer, como lo llaman ellos, juega otro partido, uno más modesto.
Quizás por eso se entiende mejor la tranquilidad que rodea a la selección argentina. Uno llega al hotel de concentración y no encuentra multitudes ni vallados interminables. Todo es calma. Todo es silencio.
Incluso, por ahora, hay más estadounidenses alentando a Messi que argentinos dando vueltas por la ciudad. “Go Messi”. “The GOAT”. “Vamos, Messi”. Las muestras de cariño aparecen en inglés y en español, como se muestra en las redes de La Voz. Aunque eso puede cambiar pronto. Los grupos de WhatsApp de argentinos empiezan a activarse. Desde distintos rincones de Estados Unidos y también desde Argentina, los hinchas ya preparan el desembarco. Se espera que el fin de semana la ciudad se llene de camisetas celestes y blancas.
Y hay un desafío que promete convertirse en tema de debate internacional.
Los locales aseguran que aquí se come el mejor barbecue de Estados Unidos. Algunos incluso se animan a compararlo con el asado argentino.
Ya aparecieron invitaciones para que los argentinos hagan la prueba definitiva: costilla contra costilla, parrilla contra parrilla, Kansas contra Córdoba, contra Argentina.
Todavía no se sabe quién ganará ese partido.
Lo que sí se sabe es que, mientras espera el debut de la Scaloneta, esta ciudad tranquila, amable y sorprendentemente parecida en algunos aspectos a la nuestra empieza a prepararse para una invasión albiceleste.
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