Fuerte. Jugó en Primera y hoy alimenta a su familia en comedores: el relato que sacude al fútbol argentino

Según reveló a Clarín, el ex futbolista atraviesa una situación límite en Buenos Aires: vive en una habitación con su familia, no tiene ingresos fijos y pide trabajo urgente para salir adelante.

04 de abril de 2026 a las 01:19 p. m.
Jugó en Primera y hoy alimenta a su familia en comedores: el relato que sacude al fútbol argentino
Sebastián Morquio, ex Huracán.

El fútbol suele estar asociado al éxito, la estabilidad y el reconocimiento. Pero no todas las historias terminan igual. Algunas, incluso, quedan muy lejos de ese ideal. Y en las últimas horas, un caso expuesto por Clarín volvió a poner el foco en el lado más crudo del deporte.

El protagonista es Sebastián Morquio, ex defensor central que supo construir una extensa carrera profesional y dejó su huella en clubes como Club Nacional de Football y Club Atlético Huracán, además de pasos por ligas del exterior como Rusia, Chile y Perú.

Hoy, su realidad es completamente distinta. Sin ingresos estables y con una familia a cargo, depende de comedores para poder alimentarse. “No tengo ni para cargar la SUBE. Vamos a comedores: si no, no comemos”, confesó en una entrevista que generó un fuerte impacto.

De la élite al día a día

Tras su retiro en 2011, luego de un último paso por Deportivo Maipú, su vida tomó un rumbo muy diferente al que muchos imaginan para un exfutbolista.

Lejos de la estabilidad, Morquio tuvo que reinventarse constantemente: trabajó como mozo, chofer, guardaespaldas y también como entrenador en ligas del ascenso. Sin embargo, la falta de continuidad y las condiciones informales terminaron afectando su economía.

Su último empleo fue como director técnico, pero sin contrato formal. Al quedarse sin ese ingreso, la situación se volvió crítica.

Una vida en una habitación

Actualmente vive con su pareja y sus hijas en una pequeña habitación de hotel en el barrio porteño de Congreso. El espacio es mínimo y no cuenta con comodidades básicas.

“No tenemos ni cocina ni heladera”, contó. La escena es tan cruda como real: cinco personas compartiendo un ambiente reducido, con lo justo para subsistir.

Aun así, el mensaje que transmite está lejos de la derrota: “No me puedo dar el lujo de deprimirme. Tengo una familia que sacar adelante”.

Pedido de ayuda y dignidad

En medio de la crisis, decidió hacer público su presente a través de redes sociales. Lo hizo con un mensaje directo: no pide dinero, pide trabajo.

“Busco laburo de lo que sea. Y lo que no sé, lo aprendo”, escribió. Y dejó en claro que quiere salir adelante dentro de la ley: “No soy chorro, punga ni narco”.

El otro lado del fútbol

El caso de Sebastián Morquio generó una fuerte repercusión y volvió a exponer una realidad incómoda: no todos los futbolistas logran sostener una estabilidad económica tras el retiro, incluso habiendo tenido una carrera en clubes importantes.

Mientras tanto, reconoció que recibió el apoyo de personas vinculadas al fútbol, que lo contactaron y le tendieron una mano. También comenzaron a aparecer algunas propuestas laborales, aunque su objetivo es claro: conseguir un trabajo estable, en blanco y con un ingreso fijo.

Una historia que conmueve, pero que también interpela. Porque detrás de los flashes y el recuerdo de los domingos en la cancha, hay realidades que muchas veces quedan ocultas… hasta que alguien decide contarlas.