Decisión. La jugadora de Belgrano que anunció su retiro a los 25 años: Me voy orgullosa
Camila Casarino había regresado este semestre el club, sin contrato, y tomó la decisión de dar un paso al costado.
Hace algunas semanas, una publicación en Instagram sorprendió al mundo futbolítico de Belgrano. Camila Casarino, futbolista del plantel de primera división, decidió poner un punto final a su carrera deportiva a los 25 años.
La decisión, madurada tras meses de reflexión y terapia, marca un quiebre en su vida tras haberse puesto la camiseta del Pirata y también la de San Luis FC en la primera de AFA.

La futbolista dialogó con La Voz sobre las razones que la llevaron a ponerle fin a su vida con el fútbol y contó los esfuerzos que debió hacer para llevarla adelante.
"La verdad que hace muchos años no tenía tanta tranquilidad. Fue una decisión que me llevó muchos meses de terapia porque al principio era algo que no quería hacer", confesó Casarino.
Para Casarino, sostener el alto rendimiento mientras cursaba la carrera de Psicología se volvió una carga insostenible por la falta de recursos y los tiempos de traslado.
“Me levantaba tipo 5:50 para dormir lo que más podía. Desayunaba en clase porque tengo una hora de viaje. Salía de cursar y me iba corriendo a entrenar de 16 a 19 horas”, relató sobre su rutina diaria.
La jugadora destacó que, a pesar de su entrega, el contexto económico fue determinante: “No estaba cobrando. Me pasaba a buscar una compañera porque moverse sola en auto es muy caro; no podía seguir gastando todo con tal de jugar”, confesó.

Realidad económica y profesionalismo
Tras su paso profesional por San Luis, donde firmó su primer contrato, Casarino regresó a Córdoba con la intención de retirarse en "su casa", aunque el contexto no fue el ideal.
Debido a recortes presupuestarios en la disciplina, la jugadora aceptó volver al club de sus amores bajo condiciones amateurs, sin percibir sueldo ni la beca que esperaba.
“Desde los directivos dijeron que no había más plata, no había beca ni nada. Estuve en el club entrenando estos meses sin cobrar”, explicó.
"Llegó un día que dije: 'Me encanta todo esto, pero no estoy para seguir obteniendo menos de lo que uno da'. Necesitaba otro nivel de recompensa en mi vida", detalló con sinceridad.

Salud mental y nuevos horizontes
El impacto del retiro ha sido positivo para Casarino, quien ahora disfruta de actividades cotidianas que el fútbol de élite le impedía realizar con normalidad.
"El deporte de alto nivel te exige un montón desde lo emocional, lo físico y lo mental; necesitaba ese respiro para ver cómo me siento", señaló la exjugadora.
Actualmente, divide su tiempo entre la preparación de parciales universitarios, el disfrute con su familia y el cuidado de sus mascotas, lejos de las presiones del cronómetro.

El futuro ligado a la pelota
A pesar de colgar los botines de forma oficial, el vínculo de Camila con el deporte se mantiene firme a través de un nuevo rol.
Recientemente, fue contratada para dirigir a un equipo femeninoe en el torneo amateur El Campa, lo que le permite volcar sus conocimientos desde el banco de suplentes.
Sobre su decisión, la joven dejó una reflexión profunda que resuena en el fútbol actual:
"Me voy muy orgullosa porque, sin ser la más hábil, llegué lejos y cumplí muchas metas. Respecto a si se podría abrir de vuelta este capítulo, la vida dirá. Lo importante es ser sincero con lo que uno quiere en el momento. Así como elegí el fútbol mucho tiempo, hoy elijo mi carrera y mi bienestar mental", cerró.


