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Recuerdo. Jorge Recalde, como el cura Brochero, hicieron la huella y marcaron un destino

El recuerdo de una época distinta del automovilismo y de un piloto irrepetible. Desde Traslasierra hasta los caminos más exigentes del mundo, Jorge Recalde construyó su leyenda a puro talento, esfuerzo y una forma de correr que aún hoy sigue marcando al rally argentino.

10 de marzo de 2026, 18:31
Miguel Ángel Motta, especial
Jorge Recalde, como el cura Brochero, hicieron la huella y marcaron un destino
El recuerdo de Jorge Recalde.

Eran otras épocas, no había ni redes ni seguidores, la pasión se imponía y solo los resultados te elevaban a condición de ídolo.

No era tarea sencilla sobresalir del resto, buscarte un lugar representaba un desafío y el prestigio te lo daba el fruto de tu esfuerzo. Nada era cuestión de buena o mala onda, solo mandaba alcanzar las metas y, a medida que esto ocurría, la imagen se agigantaba o, si no, se desvanecía.

Los sponsor escaseaban, los mánager no existían, los pocos psicólogos que había se dedicaban a ver las carreras, si es que les agradaban, sin asistir mentalmente a nadie; dietas no se usaban, gimnasia no hacían, se acostaban tarde, muchas veces porque las anécdotas aparecían con la luna. Pero algunos de ellos, unos pocos, manejaban como dioses y se abrían camino por el mundo.

El recuerdo de Jorge Recalde.
El recuerdo de Jorge Recalde. (Gentileza Miguel Motta.)

Uno de ellos era nuestro, nacido en Traslasierra y, como Brochero, nos hizo conocidos, abrió senderos y difundió su legado, permitiendo que los amantes del rally del mundo entero sepan dónde queda El Cóndor y qué representa Córdoba como una de las sedes más populares del planeta para la práctica de este deporte. Los paisajes del Giulio Cesare son sinónimo de rally de acá hasta la China, Finlandia o Nueva Zelanda; es un sitio top para quienes aman la especialidad, y la pasión del pueblo cordobés siempre dio el marco que generó ese asombro popular y global.

Jorge Recalde era distinto, se codeaba con los más prestigiosos del mundo del rally a nivel internacional, en tiempos que eran muy diferentes, pero debió construir todo con mucho esfuerzo, aunque lo básico lo tenía: el talento siempre intacto, pero la billetera flaqueaba. En décadas pasadas conseguir soporte comercial era más difícil, al menos para él, que manejar o conducir.

El recuerdo de Jorge Recalde.
El recuerdo de Jorge Recalde. (Gentileza Miguel Motta.)

Sin embargo, fue piloto oficial de muchas marcas: Mercedes, Datsun, Toyota, Lancia, Audi y algunas otras lo tuvieron en sus filas, siendo sudamericano en tiempos en que ser de acá no ayudaba en nada. También, obvio, representó a terminales nacionales.

No me alcanzarían las páginas de este diario para repasar sus historias, pero tampoco me fue suficiente hacerlo escribiendo un libro, Pa Recalde, para recordarlo. Sagaz, pícaro, veloz y decente son argumentos que, rodeados de otros más, agigantaron su imagen con el paso de los años.

Transmitía tanta paz que parecía que nada lo alteraba, pero la procesión fue por dentro y, ante la angustia, el dolor y la pena de todos, el Supremo se lo llevó más rápido que tarde.

Nos representó por el mundo más de una década y murió con una consigna que nunca traicionó. Siempre hizo lo que quiso, pero no solo eso, sino que siempre lo hizo bien.

El recuerdo de Jorge Recalde.
El recuerdo de Jorge Recalde. (Gentileza Miguel Motta.)

Te extrañamos mucho, pero te valoramos de la misma forma. “No quiero que con su muerte la gente lo olvide”, dijo Betty, la mamá, el día de su pérdida. Qué pena que ella tampoco está para poder observar que eso no sucedió; tal vez hasta lo enaltecemos y lo veneramos cada vez más con el paso del tiempo.

Por tal motivo,la concreción de un viejo anhelo como la creación del museo que llevará su nombre en su ciudad natal le dará prestigio y posibilidades turísticas a la bien llamada "capital nacional del rally".

El cura en Nono y Jorge en Mina, representan la cercanía entre el macizo serrano de las altas cumbres con Córdoba ya que el esfuerzo de ellos y muchos otros achicó la distancia con aquella región tan querida y visitada por propios y extraños.

La obra del museo progresa y la Provincia está apoyando el esfuerzo que la fundación que lleva el nombre del minaclaverense realiza a diario para que el rally tenga su templo donde sin dudas más se lo merece.