Mundial en cordobés. El japonés monero que se hace querer por los argentinos

Samu es famoso por acompañar a la selección con una bandera de La Mona Jiménez y por cantar sus canciones en la previa.

08 de julio de 2026 a las 04:50 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
El japonés monero que se hace querer por los argentinos
Samu, japones, monero y seguidor de la selección argentina en el Mundial. (La Voz)

Antes de que aparezca la pelota. Antes de que Messi inventara otra remontada. Antes de que miles de argentinos coparan otra ciudad de Estados Unidos. Hubo una bandera que empezó a llamar la atención entre tanto celeste y blanco. No era de Boca, de River, de Talleres ni de Belgrano. Era de La Mona Jiménez. Y el que la llevaba con orgullo tampoco había nacido en Córdoba. Ni siquiera en Argentina. Había cruzado medio planeta para seguir a la selección.

"Soy Samu y amo La Mona", se presenta entre risas, mientras comparte un asado y un fernet con un grupo de argentinos. La escena podría ser la de cualquier domingo bajo el puente de la circunvalación, Alta Córdoba o Alberdi. Pero ocurre en Atlanta, en pleno Mundial. Y el protagonista es japonés.

Samu ya se convirtió en un personaje de la Copa del Mundo. Estuvo en el sufrido 3-2 ante Cabo Verde en Miami. También vivió desde la tribuna el otro 3-2 frente a Egipto en Atlanta. Y promete seguir acompañando a la Scaloneta hasta donde llegue. Siempre con la bandera del Mandamás sobre los hombros.

Su historia empezó hace más de dos décadas. En el 2000 vio a Boca conquistar la Copa Intercontinental y quiso entender qué tenía de especial el fútbol argentino. Empezó a investigar la cultura del país, a mirar videos de las hinchadas y a escuchar sus canciones. Hasta que descubrió un detalle que le cambió el recorrido. "Me di cuenta de que los hinchas cantaban canciones de La Mona y de Rodrigo. Entonces empecé a comprar los CD de La Mona cada vez que viajaba a Argentina, en Musimundo", cuenta.

Lo que nació por curiosidad terminó convirtiéndose en una pasión inesperada. Aprendió las letras, incorporó palabras bien cordobesas y hasta se anima a cantar los clásicos del cuarteto con una naturalidad que sorprende a cualquiera.

Cuando se le pregunta cuál es la palabra que más escucha en Córdoba, no duda ni un segundo. "Culiau", responde, antes de largarse a cantar uno de los temas más conocidos de La Mona, despertando las risas y los aplausos de todos los que lo rodean.

En un Mundial donde abundan las camisetas, las banderas y las historias imposibles, Samu encontró una forma distinta de sentirse argentino. No fue por el mate, ni por el dulce de leche, ni siquiera por Messi. Fue por unas canciones nacidas en Córdoba que cruzaron el océano, llegaron hasta Japón y hoy vuelven a sonar, miles de kilómetros después, en las tribunas de Estados Unidos. Porque hay pasiones que no necesitan traducción. Y el cuarteto, parece, tampoco.