Mundial en cordobés. Un japonés gritó "cul...", cantó La Mona y armó el arranque del banderazo argentino en Atlanta

Miles de hinchas transformaron el Active Oval de Piedmont Park en una tribuna celeste y blanca antes del duelo entre Argentina y Egipto. Entre choripanes, fernet y bombos apareció un fanático japonés que habla cordobés, una historia que terminó simbolizando el espíritu de un Mundial donde la pasión argentina no conoce fronteras.

06 de julio de 2026 a las 08:44 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Un japonés gritó "cul...", cantó La Mona y armó el arranque del banderazo argentino en Atlanta
El japonés Samu contó que su amor por Argentina nació cuando Boca ganó la Copa Intercontinental del año 2000. (La Voz)

Nada más cordobés que gente que no es cordobesa quiera ser de Córdoba. Y en el Mundial viene pasando de ciudad en ciudad. ¿Cuántos kilómetros hay entre Córdoba y Japón? Miles. ¿Y entre Japón y Atlanta? Unos cuantos más. Sin embargo, bastó una sola palabra para que todas esas distancias desaparecieran. "Culiado".

La dijo un japonés con una sonrisa enorme, rodeado de argentinos que primero se sorprendieron y después estallaron de risa. Como si eso no alcanzara, enseguida largó un tema de La Mona Jiménez. "Qué feliz que me siento...". No hizo falta que terminara la estrofa. Los cordobeses ya estaban aplaudiendo y cantando con él.

Así empezó el banderazo argentino en el Active Oval de Piedmont Park, uno de los espacios verdes más tradicionales de Atlanta. Habitualmente es un lugar elegido por corredores, familias y deportistas. Esta vez fue otra cosa. Durante varias horas el inglés perdió por goleada. Lo taparon los bombos, los redoblantes, las canciones de cancha y ese repertorio interminable que los argentinos llevan de ciudad en ciudad, de Mundial en Mundial.

El banderazo de hinchas argentinos en Atlanta, un día antes del duelo con Egipto por los octavos de final del Mundial 2026.
El banderazo de hinchas argentinos en Atlanta, un día antes del duelo con Egipto por los octavos de final del Mundial 2026. (La Voz)

Porque si algo tiene esta selección es que nunca juega sola.

A menos de 24 horas del cruce con Egipto por los octavos de final, miles de hinchas coparon el parque para darle el último empujón al equipo de Lionel Scaloni. Familias enteras, grupos de amigos, parejas y viajeros que comenzaron el recorrido en Miami y ahora siguen rumbo a Atlanta convivieron en una fiesta que tuvo mucho de asado entre amigos y bastante de previa en el Kempes.

La historia del japonés terminó siendo la mejor puerta de entrada para entender el clima de la jornada. Se llama Samu y contó que su amor por Argentina nació cuando Boca ganó la Copa Intercontinental del año 2000. Empezó mirando videos de la hinchada, descubrió que muchas canciones utilizaban melodías de Rodrigo y de La Mona Jiménez y desde entonces se obsesionó con la cultura cordobesa.

Compró discos, viajó varias veces al país y hasta incorporó palabras que, según él mismo admite, escucha cada vez que pisa Córdoba. "¿Cuál es la palabra más cordobesa?", le preguntamos.

"Culiado", respondió sin pensar. Después llegó el desafío mayor. "¿Y qué canción de La Mona te gusta?". Sin ponerse nervioso empezó a cantar. A su alrededor se armó una ronda improvisada. Algunos filmaban con el celular, otros seguían el ritmo con las palmas y varios cordobeses se miraban incrédulos. Era difícil imaginar que, en medio de un parque estadounidense, un japonés terminara regalando uno de los momentos más cordobeses de todo el Mundial.

Pero el banderazo recién empezaba. Unos metros más allá apareció una camiseta imposible de ignorar. Retro, distinta, con detalles que escapaban a cualquier modelo oficial. Su dueña explicó que la había comprado por internet porque le encantó el diseño. "La conseguí por unos 20 mil pesos. Ahora vi que ya está cerca de las 100 lucas", contó entre risas mientras varios le preguntaban dónde podían encontrar una igual.

En los mundiales también se compite por eso. Por tener la camiseta más original, la bandera más creativa o la historia más inesperada. El humo que salía de la parrilla fue marcando el camino. Como suele pasar en cualquier rincón donde aparece un argentino, el olor al choripán terminó funcionando mejor que cualquier mapa.

"Pedí un chori, un chori", decía Marcos Santillán mientras esperaba el primer bocado. Cordobés, pirata y con la camiseta albiceleste puesta, resumía lo que muchos sentían. "Esperemos que la selección haga lo mismo que hizo Talleres y podamos seguir avanzando". Después llegó el mordisco, las risas y otra postal que perfectamente podría haber ocurrido un domingo en el Parque Sarmiento.

A pocos metros, una parrilla reunía a un grupo de amigos de Playa del Carmen. Algunos viven desde hace años en México, otros habían llegado directamente desde Córdoba y varios venían recorriendo Estados Unidos siguiendo a la selección. "Arrancamos en Miami, ahora Atlanta y después hasta donde llegue Argentina", contaba Gonzalo mientras el fernet y el vino pasaban de mano en mano como si estuvieran en el patio de una casa.

El banderazo de hinchas argentinos en Atlanta, un día antes del duelo con Egipto por los octavos de final del Mundial 2026.
El banderazo de hinchas argentinos en Atlanta, un día antes del duelo con Egipto por los octavos de final del Mundial 2026. (La Voz)

"¿Se extraña Córdoba?", fue la pregunta inevitable. "Muchísimo. La familia, los amigos... y la comida. Pero estos días ayudan un montón", respondieron casi al mismo tiempo antes de cerrar con un grito que se escuchó fuerte: "¡Aguante Playa, aguante Córdoba!".

Los mundiales también se construyen con pequeños rituales. Hay quienes guardan cada entrada, otros coleccionan pines y algunos preparan una bandera distinta para cada Copa del Mundo.

Uno de ellos explicó que esa tradición comenzó hace varios torneos. En Brasil llevaron una con la frase "Me siento campeón". En Qatar aparecieron con "Es acá y es ahora". La historia les terminó dando la razón.

Para este Mundial eligieron otra. "Falta de truco", se lee en la bandera. "Es la primera vez, al menos en mis cinco mundiales, que siento que tenemos todo. Estamos completos. Ojalá se vuelva a dar", contó mientras sostenía la tela como si fuera un amuleto. Entre tantas historias apareció una que fue imposible escuchar sin emocionarse. Un hombre llevaba una camiseta mitad Talleres y mitad selección argentina. No era una elección estética. Era un símbolo.

Había viajado junto a su esposa para reencontrarse con su hermano después de 25 años sin verse. "Vinimos a visitarlo. Nos abrazamos después de un cuarto de siglo y encima lo vivimos con la selección de por medio. Lloramos muchísimo. Es una felicidad enorme", contó con la voz quebrada.

En un Mundial abundan las estadísticas, los análisis tácticos y las discusiones sobre quién tiene que jugar. Pero hay historias que valen más que cualquier formación. Cuando el banderazo empezó a apagarse, el parque volvió lentamente a parecer un parque. Los bombos dejaron de sonar, las banderas comenzaron a guardarse y cada grupo emprendió el regreso pensando en el partido del martes frente a Egipto.

El banderazo de hinchas argentinos en Atlanta, un día antes del duelo con Egipto por los octavos de final del Mundial 2026.
El banderazo de hinchas argentinos en Atlanta, un día antes del duelo con Egipto por los octavos de final del Mundial 2026. (La Voz)

Sin embargo, algo había quedado flotando en el aire. Tal vez era el olor al asado. Tal vez el eco de las canciones argentinas. O quizás la voz de ese japonés cantando La Mona con una naturalidad que descolocó a todos.

Porque el Mundial tiene esa magia. Uno viaja miles de kilómetros creyendo que va a encontrarse con otro país y, de repente, descubre que Córdoba aparece donde menos lo espera. Esta vez fue en un parque de Atlanta. Mañana puede ser en cualquier otra ciudad. Mientras juegue Argentina, siempre habrá un rincón del mundo donde alguien grite "culiado", suene un tema de La Mona y, por un rato, la distancia con casa desaparezca por completo.