Humor. Italia, otra vez afuera: tercer Mundial seguido por TV y festejo histórico en el Congo

Mientras la Azzurra vuelve a quedarse sin Copa del Mundo y entra en crisis, la República Democrática del Congo celebra su regreso al Mundial después de 54 años.

03 de abril de 2026 a las 03:24 p. m.
Italia, otra vez afuera: tercer Mundial seguido por TV y festejo histórico en el Congo
Gattuso, el último en irse tras el fracaso de Italia.

Italia y otro Mundial por TV

Ya no quedan casilleros por cubrir: están definidos los 48 seleccionados que disputarán el multitudinario Mundial 2026 de América del Norte. Solo restaba jugar los repechajes, que debían clasificar a la media docena de equipos faltantes, instancia que se consumó sin mayores sorpresas, salvo la novedad histórica de la clasificación de la República Democrática del Congo después de 54 años de sequía mundialista. La última Copa del Mundo que jugó fue Alemania 1974, aunque bajo el nombre de Zaire, denominación que sigue vigente en la base de datos vintage de la actual presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados de la Nación.

También clasificaron Turquía, Suecia, Bosnia y Herzegovina (Yugoslavia para la comisión de Relaciones Exteriores de Diputados) y República Checa (la presidencia de esa comisión ingresó un proyecto de beneplácito por la clasificación de Checoslovaquia al Mundial).

Apenas causó alguna mínima sorpresa la eliminación de Kosovo, Polonia, Dinamarca, Jamaica, Bolivia —que solo cosechó un punto en toda la historia de los mundiales, conservado en el Salón de la Fama del fútbol boliviano— e Italia, que así suma su tercer Mundial por televisión consecutivo. A tal punto está naturalizado que los peninsulares queden afuera de las Copas del Mundo que allegados al cuerpo técnico de Canadá confirmaron que estaban preparando desde hace meses a sus jugadores para enfrentar a Bosnia: “Los Castores” juegan al póker con cartas que contienen nombres y rostros de futbolistas bosnios para facilitar las tareas de identificación y tomas de marca en la cancha.

Y si bien la victoria por penales de “Los Dragones Voladores” generó comprensibles festejos en la república balcánica, la eliminación cayó muy mal en Italia, donde los hinchas no se acostumbran a quedar fuera de los mundiales, a pesar de que esta es la tercera vez consecutiva que ocurre. El fracaso tomó dimensión de cuestión de Estado y desde el Ministerio de Deportes se montó una operación de limpieza y refundación del fútbol itálico que, con el nombre en clave de El último que apague la luce, promovió la renuncia del presidente de la Federación, Gabriele Gravina, y también eyectó al DT de la nazionale, Gennaro Gattuso, y al jefe de delegación del seleccionado, Gianluigi Buffon, entre otros.

El objetivo de la movida es recuperar el prestigio del seleccionado italiano, cuatro veces campeón del mundo, y evitar que toda una generación de jóvenes llegue a la mayoría de edad sin saber lo que es jugar un Mundial y sea objeto de burla en Europa. “No entramos en esta Copa de 48 seleccionados, pero tenemos la esperanza de que el próximo Mundial de 90 equipos nos garantice volver. De todos modos, no tenemos que confiarnos y debemos prepararnos a fondo, como si solo hubiera 80 cupos”, señaló una fuente del Ministerio de Deportes.

Los pesimistas, en cambio, aseguran que Italia debe volver a sus raíces deportivas. “Históricamente, lo nuestro son las peleas de gladiadores y nunca debimos abandonar esa tradición. Eran un poco sangrientas, pero hoy seríamos potencia mundial y no andaríamos renegando con el fútbol”, señaló un defraudado aficionado al calcio. “Si España mantiene las corridas de toros y además inventaron las peleas de MMA, hoy un combate de gladiadores no tiene nada de censurable”, agregó.

Festejo en el Congo

Mientras Italia sufre su crisis, todavía no se aplacan los festejos en la República Democrática del Congo, cuya selección clasificó al Mundial tras derrotar a Jamaica en un partido disputado en México y vuelve a jugar la fase final de la Copa del Mundo después de medio siglo. La circunstancia histórica llevó al presidente del país, Félix Tshisekedi, a declarar feriado nacional el día de la clasificación, lo que redobló la alegría entre los congoleños.

“Lo que pasa en este país es que nadie quiere laburar”, afirmó un vecino de un barrio acomodado de la capital, Kinshasa, que no estaba de acuerdo con el feriado y que representaba con su opinión al 0,0002 por ciento de los congoleños que consideraron un exceso decretar asueto por la clasificación de los “Leopardos de la Sabana”.

Fue tan fuerte la emoción y la alegría de los hinchas que se lanzaron masivamente a las calles de la capital a pesar de la lluvia y la fuerte granizada que cayó luego del partido, en imágenes que dieron la vuelta al mundo. “Aquí estamos celebrando, magullados por la piedra, pero felices”, señalaba un hincha en la Plaza de la Victoire, con visibles hemorragias, hematomas y dificultades para hablar y mantener la estabilidad, debidas al impacto de no menos de 60 granizos de varios gramos de peso contra su cabeza, a una velocidad de 120 kilómetros por hora.

Así es el fútbol: la alegría y la frustración en simultáneo, el drama que genera un estado de crisis en un país y la celebración que ni la furia de la naturaleza puede detener en otro.