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Deportes

Balance. Instituto volvió a fallar, crece el malestar y una decisión dirigencial quedó en el centro de la escena

La Gloria cerró otro torneo sin cumplir el objetivo mínimo, el clima con el hincha es cada vez más tenso y el mercado de pases asoma como bisagra. Posibles ventas, renovaciones y una apuesta fallida que marcó el rumbo de un semestre para el olvido.

04 de mayo de 2026, 23:24
Instituto volvió a fallar, crece el malestar y una decisión dirigencial quedó en el centro de la escena
El equipo titular de Instituto que cerró el torneo frente a Estudiantes en Río Cuarto.

El Torneo Apertura quedó atrás para Instituto, pero el balance es imposible de disimular. La Gloria volvió a quedarse fuera de los octavos de final y repitió un golpe que ya había sufrido en el Clausura 2025. No se trata de un accidente: es una tendencia. Y en Alta Córdoba el malestar ya no se oculta. La paciencia del hincha se agota y la sensación de fracaso se instaló con fuerza.

Tras el partido que ganó 2-0 este lunes ante Estudiantes en Río Cuarto, el plantel ingresará en un receso prolongado, atravesado por el parate del calendario y con la mirada puesta en el próximo Torneo Clausura. No será un tiempo de calma, sino de decisiones profundas en un club que necesita volver a pelear cosas importantes.

En ese contexto, el mercado de pases será determinante. No sólo por los refuerzos que puedan llegar, sino por las salidas que pueden reconfigurar el plantel. Y ahí aparece el nombre propio del semestre: Alex Luna.

Alex Luna, uno de los principales candidatos a irse de Instituto.
Alex Luna, uno de los principales candidatos a irse de Instituto. (Prensa IACC.)

El delantero fue la gran figura del equipo y su nivel despertó interés. Instituto posee el 80% de su pase y necesita vender para acomodar sus finanzas. Todo indica que ofertas no faltarán y que su ciclo podría estar llegando a su fin.

Mientras tanto, la dirigencia avanzó en algunas renovaciones para sostener una base. Manuel Roffo y Fernando Alarcón extendieron sus contratos hasta 2027, aunque en el fútbol argentino nadie es intransferible. En esa lógica también entra Gastón Lodico, seguido desde Brasil y con chances concretas de salir si aparece una propuesta firme.

La continuidad que hizo ruido

Pero el foco del análisis no puede esquivar una decisión que condicionó todo el semestre: la continuidad de Daniel Oldrá. Tras no cumplir los objetivos en 2025, su ratificación fue, como mínimo, arriesgada. Con el diario del lunes, resulta directamente equivocada.

Oldrá (ahora volvió a un Godoy Cruz del que nunca quiso irse) jamás logró consolidar una idea, no potenció al plantel, no promovió a los jugadores de La Agustina y dejó más dudas que certezas.

Su salida en la segunda fecha, además de sorpresiva, fue irresponsable desde lo deportivo: dejó al equipo a la deriva en pleno inicio del torneo. Instituto perdió tiempo, puntos y rumbo en un momento clave. Y ese arranque fallido terminó siendo determinante en la eliminación.

Diego Flores logró, desde su llegada, una reacción de Instituto.
Diego Flores logró, desde su llegada, una reacción de Instituto. (Pedro Castillo. )

El interinato de Martelotto y Jiménez no logró cambiar la tendencia. El equipo acumuló malos resultados, quedó condicionado en la tabla y tuvo que correr siempre desde atrás. Recién con la llegada de Diego Flores se vio una reacción. Hubo orden, una mejora en el rendimiento y la recuperación de la competitividad. Pero no alcanzó: el daño inicial ya era demasiado grande.

Ahora, con tiempo de trabajo, Flores tendrá la oportunidad de reconstruir el equipo, afianzar su idea y proyectar lo que viene. Está claro que el DT se ganó respaldo para el próximo semestre.

En busca de los resultados deseados

Pero Instituto necesita resultados y sostener esta mejora en el Clausura, con un equipo que realmente pelee más arriba.

El cierre del Apertura deja una conclusión incómoda pero evidente. Instituto no solo quedó eliminado: fue víctima de sus propias decisiones. Y en ese escenario, la responsabilidad recae directamente en la dirigencia y en la secretaría de fútbol, encabezada por Federico Bessone y Jorge Carranza.

Porque no se trató solo de una mala racha o de falta de suerte. Hubo decisiones que se tomaron, apuestas que se hicieron y errores que se pagaron caro. Y el caso Oldrá es el ejemplo más claro.

Lo que viene será decisivo. Entre ventas, refuerzos y un nuevo armado del plantel, Instituto se juega mucho más que un mercado de pases. Se juega la relación con su gente y la necesidad de verse en otro lugar. No esperando resultados ajenos ni milagros para meterse entre los ocho en un torneo donde, claramente, se espera mucho más.