Cuentas pendientes. Instituto tiene juego, pero le faltan los goles y la solidez para dar el salto

El plantel se entrenó este domingo pensando en Platense. Las estadísticas respaldan el funcionamiento del equipo de Diego Flores, aunque también dejan en evidencia los dos problemas que explican su floja cosecha de puntos.

26 de julio de 2026 a las 12:28 p. m.
Instituto tiene juego, pero le faltan los goles y la solidez para dar el salto
Instituto se entrenó pensando en Platense.

La derrota en Liniers ya quedó atrás. Este domingo por la mañana, Instituto regresó a los entrenamientos en La Agustina con la cabeza puesta en el partido del miércoles, cuando recibirá desde las 21.30 a Platense por la segunda fecha del Torneo Clausura.

Y aunque Diego Flores quedó conforme con varios aspectos del rendimiento colectivo frente a Vélez, hay dos cuestiones que aparecen marcadas con resaltador y que el equipo necesita corregir cuanto antes.

Porque el análisis del debut deja una sensación extraña. La Gloria jugó de igual a igual, fue siempre al frente, generó situaciones, por momentos dominó a un rival de jerarquía y hasta mereció llevarse algo más de Liniers. Sin embargo, volvió con las manos vacías. Y no fue casualidad. Porque tampoco es la primera vez que le ocurre algo así.

Mucho juego, pocas sonrisas

Hay un dato que explica buena parte del presente albirrojo. Instituto es el sexto equipo de la Liga Profesional que más situaciones claras de gol genera por partido, apenas por detrás de River, Rosario Central, Unión, Boca y Argentinos Juniors.

El problema aparece cuando llega el momento de definir. Todo ese volumen ofensivo no se traduce en resultados. En lo que va del año convirtió apenas 17 goles y figura como el octavo equipo que más situaciones claras desperdició, con 23 grandes ocasiones malogradas.

No es un inconveniente nuevo. Viene desde hace varios meses y se repitió frente a Vélez. La Gloria llega, inquieta, pisa el área rival... pero le cuesta dar el golpe final. En una Liga tan pareja, esa falta de contundencia termina costando puntos.

En el plantel tiene varios “9” pero ninguno por ahora traduce en goles sus buenas intenciones. Y ese es un gran problema.

El otro pecado: cada error vale un gol

Pero si adelante falta eficacia, atrás también hay un aspecto que preocupa. Paradójicamente, Instituto está entre los cinco equipos a los que menos situaciones claras les generan por encuentro. Sin embargo, recibe 1,1 goles por partido.

Es decir, los rivales necesitan muy poco para convertirle. Una desatención, una pelota parada o una jugada aislada suelen alcanzar para complicar al equipo de Flores. Y cuando un equipo convierte poco, recibir un gol casi siempre significa empezar a jugar cuesta arriba.

Por eso, mejorar la solidez defensiva aparece como una prioridad tan importante como afinar la puntería. Mantener el arco en cero será una herramienta indispensable para meterse en la pelea por los objetivos del semestre.

Flores analiza, pero no haría una revolución

En principio el técnico no cambiaría demasiado. Recién entre lunes y martes podrían aparecer indicios del equipo que enfrentará a Platense, aunque sería una sorpresa ver una formación muy distinta a la que mostró una buena imagen futbolística ante Vélez.

Mientras tanto, el plantel sumó una cara nueva. El volante paraguayo Wilder Viera Caballero ya trabaja junto al grupo tras firmar contrato por 18 meses, luego de quedar libre de Cerro Porteño. El mediocampista intentará ganarse rápidamente un lugar en la consideración del DT.

También hay buenas noticias desde la enfermería. Gastón Lodico aumentará las cargas durante la semana para evaluar su evolución tras la entorsis que sufrió y definir cuándo podrá volver a estar disponible. Un poco más atrás continúa Luca Rafaelli, que sigue con su recuperación.

Instituto sabe que el funcionamiento mostrado en Liniers es una base sobre la cual construir. Pero también entiende que el fútbol no premia las buenas intenciones. Si quiere empezar a sumar y meterse en la pelea por clasificar, deberá resolver esos dos problemas que hoy se repiten partido tras partido: hacer valer todo lo que genera y dejar de pagar tan caro cada error propio.