Torneo Apertura. Instituto se juega todo y recupera a su capitán: la última chance para soñar
La Gloria visita a Estudiantes de Río Cuarto el lunes a las 21.30. Vuelve Fernando Alarcón y jugará con todos los resultados puestos.
Instituto llega a la última fecha del Torneo Apertura 2026 con la calculadora en la mano y el corazón en vilo. Sabe que no depende de sí mismo, pero hay un detalle que puede jugar a favor: saldrá a la cancha con todos los resultados ya definidos.
El equipo de Diego Flores empató ante Newell’s en Rosario y quedó décimo en la Zona A con 18 puntos (-2 de diferencia de gol). Hoy está afuera de los octavos, pero todavía con vida.
La fecha comenzará a marcar el camino el sábado a las 18.45, cuando Unión de Santa Fe (20 puntos, +4) reciba a Talleres, ya clasificado. Ese partido puede ser determinante: si el Tatengue gana, dejará sin chances a Instituto antes de que juegue.
Ese mismo sábado a las 18.45, Independiente (21 puntos, +3) enfrentará a San Lorenzo. Para que la Gloria tenga alguna posibilidad de alcanzarlo, el Rojo debería sufrir una derrota abultada, algo que hoy parece lejano.
La otra pieza clave del rompecabezas será Defensa y Justicia (19 puntos, -2), que visitará a Gimnasia de Mendoza el lunes a las 17. El Halcón viene en caída y podría dejar puntos en el camino.
Con ese panorama, Instituto saltará a la cancha el lunes a las 21.30 ante Estudiantes de Río Cuarto, último en la Zona B, ya sabiendo exactamente qué necesita. Puede llegar obligado a ganar por una diferencia específica, o incluso sin chances si los resultados no acompañan.

La vuelta del capitán
En lo futbolístico, Flores recupera a su capitán Fernando Alarcón, quien vuelve tras cumplir una fecha de suspensión por acumulación de amarillas. Su regreso aporta orden y liderazgo en una noche que será límite.
La baja sensible será la de Alex Luna, goleador del equipo, también suspendido. Jeremías Lázaro aparece como la principal alternativa para reemplazarlo en ataque.
Sin grandes cambios en el sistema, Instituto irá a Río Cuarto con una misión clara: ganar. Después, dependerá del resto.
Porque esta vez, la Gloria no solo jugará su partido. También jugará con la calculadora, la radio encendida… y la esperanza de que el milagro todavía tenga una última función.

