Sigue el desafío. Instituto: menos goles en contra, más por mejorar
La Gloria redujo los goles recibidos año a año tras su regreso a Primera, pero necesita evolucionar en otras áreas para dar el salto.
En Instituto empezó el tiempo de mirar para adentro. Afuera del Apertura, sin playoffs y con la sensación de que el objetivo quedó por poco a mitad de camino, la Gloria abrió la etapa de balances. Hay cosas por corregir, sí. Pero también hay señales que invitan a pensar en una evolución concreta. Y una de las más claras está atrás.
Desde su regreso a Primera para la temporada de 2023, Instituto fue afinando su estructura defensiva. No es un dato menor en un fútbol argentino donde sostener el arco propio suele ser el primer paso para crecer.
En aquella primera temporada, con Lucas Bovaglio primero y Diego Dabove después, el equipo recibió 35 goles en 27 partidos: un promedio de 1,29 por encuentro. Un número alto, lógico para un equipo que volvía a la elite.
Con el correr de los años, la curva empezó a bajar. En 2024 fueron 48 goles en 41 partidos (1,17 por juego) y en 2025, 37 en 32 (1,15). Una mejora sostenida, sin saltos bruscos pero con una tendencia clara. Y en este 2026, el dato es todavía más alentador: 17 goles en 16 fechas. Promedio de 1,06. Cada vez más cerca de ese umbral simbólico del “menos de un gol por partido”.
No es casualidad. Instituto aprendió a competir mejor, a cerrarse cuando hace falta y a no desordenarse tanto. Se volvió un equipo más incómodo, más duro, menos ingenuo. En términos futboleros: dejó de regalar tanto.
Menos goles en contra, más por mejorar
Ahora bien, la foto no está completa. Porque así como la defensa muestra avances, el equipo todavía tiene deudas. Le cuesta sostener la concentración durante los 90 minutos, no supo cerrar bien varios partidos, no aprovechó sus chances en partidos que se presentaron favorables y, sobre todo, no pudo acompañar ese crecimiento con mayor peso ofensivo. Genera, pero no siempre concreta. Y ahí, muchas veces, termina pagando caro.
El desafío hacia adelante está claro: seguir puliendo lo bueno sin perder de vista lo que falta. En ese sentido, el próximo paso será clave. Tras el compromiso ante Lanús por Copa Argentina, el plantel tendrá un breve receso antes de encarar una pretemporada larga.
Será el tiempo de Diego Flores para meter mano, ajustar piezas y profundizar una idea.
Porque Instituto ya mostró que puede mejorar. Ahora necesita dar el salto. Y ese salto, como siempre, empieza por consolidar lo que ya construyó… y animarse a ir por más.

