Al límite. Instituto pagó caro el “mereció más” y ahora va por todo o nada
La derrota ante Estudiantes dejó a la Gloria sin margen de error: deberá ganar lo que le queda y, encima, hacerlo fuera de casa. El próximo domingo visita a Newell´s.
Caminando por la cornisa. Sin red y con el viento de frente. Así quedó Instituto después del 0-1 ante Estudiantes de La Plata en Alta Córdoba: jugó bien, generó, empujó… pero no le alcanzó. Y en este tramo del Apertura, cuando la tabla aprieta y el margen se evapora, jugar bien sin ganar se paga caro. Demasiado caro.
El equipo de Diego Flores dejó pasar una de esas tardes que después se recuerdan como bisagra. Porque no fue superado ni mucho menos. Porque hizo méritos para, al menos, rescatar un punto. Pero el fútbol no se negocia con merecimientos: se define en las áreas. Y ahí la Gloria falló donde más duele. No convirtió lo que generó y en una de las pocas que le crearon, lo lastimaron. Mazazo, silencio y cuentas que ya no cierran solas.
La ecuación ahora es simple y brutal: ganar o empezar a despedirse. A falta de dos fechas para el cierre de la fase regular, Instituto necesita un pleno para sostener la ilusión de meterse entre los ocho de la Zona A. ¿Puede clasificar con menos? Sí, en los papeles. En la práctica, dependería de una carambola de resultados ajenos que hoy suena más a deseo que a plan.

La mira en lo que viene
El calendario no ofrece tregua. Primero, una visita brava a Newell's Old Boys, el domingo a las 17.30. El equipo de Frank Darío Kudelka llega en levantada, con 10 de los últimos 12 puntos y la confianza en alza tras un inicio espantoso.
Para la Gloria, que sufre lejos de Córdoba, será una prueba de carácter: salir a buscar lo que le cuesta, repetir lo hecho ante Riestra —su única victoria como visitante en el año— y sostenerlo 90 minutos.
Después, el pendiente frente a Estudiantes de Río Cuarto, también fuera de casa, con fecha tentativa para el lunes 4 de mayo. Dos partidos, seis puntos en juego y una certeza: no hay margen de error. Ni para especular, ni para administrar energías, ni para esconder la cabeza.

En el plantel, la mira está puesta en recuperar piezas para el sprint final. Luca Rafaelli transita la última etapa de su rehabilitación y podría reaparecer justo cuando más se necesita gol. También se sumó el lateral izquierdo Andrés Meli, que llega en principio como recambio tras la salida de Iván Erquiaga. Refuerzos anímicos y futbolísticos para un equipo que deberá dar un paso al frente.
Instituto quedó en ese punto incómodo donde las buenas sensaciones no alcanzan y los errores se agrandan. Donde la tabla no premia la intención, sino la eficacia. Donde cada pelota parada, cada contra rival, cada definición propia pesa el doble. La Gloria sigue con vida, sí. Pero ahora ya no alcanza con jugar bien: hay que ganar. Y ganar ya. Porque la cornisa no perdona.

