Suspensión y chance. Instituto: afuera el capitán Alarcón y asoma Massaccesi
El Palomo, que arregló su continuidad hasta fines de 2027, llegó al límite de amarillas. El domingo ante Newell´s podría reemplazarlo el zaguero surgido de La Agustina.
Instituto sabe que en Rosario no hay margen para la duda. El domingo a las 17.30, cuando la pelota empiece a rodar en el Coloso, no será un partido más: será una de esas estaciones donde se definen los equipos que están hechos para pelear y los que se quedan en la puerta. La Gloria necesita ganar. No hay rodeos.
El equipo de Diego Flores llega con la presión de un objetivo claro: meterse en los playoffs del Apertura, algo que hoy está al alcance, pero que exige puntos, carácter y una versión mucho más sólida fuera de casa, una deuda que viene arrastrando desde hace meses y que solo pudo saldar ante Riestra.
Ganar lejos de Alta Córdoba se volvió una materia incómoda en los últimos 12 meses. Y el calendario no da tregua: después vendrá Río Cuarto, pero primero hay que pasar por Rosario, donde Newell’s levanta y empuja.
Sin el capitán
En ese contexto aparece una baja que pesa. No es una más. Es la ausencia del capitán, del referente, del hombre que ordena y transmite desde el fondo. Fernando Alarcón llegó a la quinta amarilla y se quedará afuera en un momento donde el equipo necesita certezas.
El “Palomo” no solo es voz de mando: es presencia, es experiencia, es ese jugador que suele sostener cuando el equipo tambalea.
Pero el fútbol también se escribe con oportunidades. Y ahí aparece Agustín Massaccesi. Sin hacer ruido, sin titulares rimbombantes, el pibe fue construyendo lo suyo. Cada vez que le tocó entrar, respondió. Cada vez que lo llamaron, estuvo. Y ahora le llega una chance grande, de esas que pueden marcar un antes y un después.
A los 23 años, formado en La Agustina, con rodaje en Defensores de Belgrano, Massaccesi representa ese ADN que Instituto siempre intenta sostener: el de los chicos del club que esperan su momento y no fallan cuando les toca. Puede jugar de central, puede correrse al lateral, pero sobre todo aporta algo clave: confianza. La del cuerpo técnico y la de sus compañeros.
No será fácil. Del otro lado habrá un equipo en levantada, con nombres importantes que regresan (entre ellos Matías Cóccaro) y con la necesidad de hacerse fuerte en su casa. Instituto, entonces, no solo tendrá que suplir la ausencia de su capitán: deberá hacerlo con personalidad, con convicción y con un zaguero formado en la cantera que carga ilusión en la mochila.
Porque a veces, cuando falta el líder, el equipo encuentra nuevas voces. Y en Rosario, la Gloria necesitará que la de Massaccesi suene fuerte.

