En la mira. Instituto acelera y está a un paso de cerrar su primer refuerzo
Juan Andrés Meli negocia su llegada a la Gloria. El lateral izquierdo de 25 años fue dirigido por Flores en Godoy Cruz.
Instituto se mueve en silencio. Sin estridencias, sin conferencias rimbombantes ni nombres que rompan el mercado. Pero se mueve. Y en ese andar casi sigiloso, propio de los equipos que piensan más allá del presente inmediato, la Gloria está muy cerca de abrochar su primer refuerzo de cara a lo que viene.
Porque mientras el Apertura sigue su curso, en Alta Córdoba ya levantaron la cabeza y miran un poco más lejos. Ahí aparece el nombre de Juan Andrés Meli, un lateral izquierdo de 25 años que quedó libre tras su paso por Godoy Cruz y que hoy está a un paso de transformarse en jugador de Instituto. De la nada, como suelen aparecer estas historias.
En Mendoza lo dan casi hecho. En Instituto bajan un cambio, pero reconocen que las charlas existen. Y hay señales que dicen más que cualquier declaración: el jugador ya está buscando dónde vivir en Córdoba. Cuando eso pasa, es porque el acuerdo está ahí, a la vuelta de la esquina.
Con el aval del DT
Meli no es un desconocido. Todo lo contrario. Es un futbolista que Diego Flores conoce bien, que ya utilizó en su etapa en Godoy Cruz y al que supo sacarle rendimiento. Y ese detalle no es menor. En tiempos donde cada incorporación debe encajar rápido, tener el aval del entrenador pesa, y mucho.
Además, el contexto futbolístico le abre la puerta. Instituto viene utilizando un esquema con cinco defensores, donde los carrileros son piezas clave. Y ahí es donde Meli puede encontrar su lugar. Por izquierda, con recorrido, despliegue y experiencia en Primera, aparece como una opción natural para ese sistema.
Sus números respaldan esa idea: más de 80 partidos en el Tomba, presencia en competencias locales e internacionales, y un 2025 con mucho rodaje antes del descenso mendocino. Incluso, su paso por Central Córdoba de Santiago del Estero en 2024, donde fue campeón de Copa Argentina, mostró una versión sólida, confiable, de esas que suman sin hacer ruido.
Claro que su eventual llegada también abre interrogantes. Por un lado es un jugador que no compite desde el año pasado y deberá aprovechar al máximo cada práctica para buscar ritmo futbolístico.
Y por otra parte hay que destacar que en Instituto ese sector tiene dueño: Diego Sosa se adueñó del carril izquierdo, mientras que Iván Erquiaga ha tenido poca participación y habrá que esperar para saber qué ocurre luego con él. Si Meli termina firmando, la competencia se va a intensificar y habrá que ver cómo reconfigura Flores ese sector.
Lo concreto es que el Albirrojo está cerca. Muy cerca. No es un bombazo de mercado, pero sí una pieza que puede encajar en principio como recambio en lo que el equipo necesita. De esas incorporaciones que no llenan tapas, pero que después pueden resultar importantes.
Y en Alta Córdoba lo saben: a veces, los refuerzos más valiosos no son los que más ruido hacen, sino los que mejor entienden el plan. Y Meli, en ese sentido, parece tener todo bastante claro.

