El camino. Cómo hizo Argentina para llegar a otra final del Mundial: el recorrido de un equipo que nunca se rindió
De una fase de grupos perfecta a las remontadas y los alargues que fortalecieron al equipo de Lionel Scaloni. El repaso de una campaña que dejó a Lionel Messi a un paso de otra hazaña.
Lionel Scaloni apeló al humor cuando le preguntaron qué era lo que más le preocupaba de España, el rival de la final. Entre sonrisas, respondió: “Que salga el autobús del hotel; habría que impedir que salga… De ahí, me preocupa todo”, dijo, con una broma que distendió la conferencia de prensa.
Del otro lado, el entrenador español, Luis de la Fuente, se deshizo en elogios hacia la selección argentina. Recordó que es la vigente campeona del mundo, bicampeona de América, ganadora de la Finalissima y ahora nuevamente finalista mundialista. “Lo que está haciendo Argentina es único en la historia”, destacó.
Argentina y España cerrarán este domingo un Mundial tan diferente como atractivo. La primera Copa del Mundo con 48 selecciones generaba incertidumbre por el aumento de participantes y la presencia de equipos que difícilmente hubieran accedido al torneo con el formato anterior.
Entre esas selecciones emergentes, la gran revelación fue Cabo Verde. El conjunto africano cayó frente a Argentina en dieciseisavos de final, pero obligó al equipo de Lionel Scaloni a realizar un enorme esfuerzo, al llevar el partido al tiempo suplementario después de empatarle en dos oportunidades.
Fue un Mundial intenso, con propuestas ofensivas por parte de la mayoría de los equipos. Quizá sin grandes innovaciones tácticas, pero que mostró selecciones decididas a buscar los partidos y a competir de igual a igual.
Además de las finalistas, Francia e Inglaterra ofrecieron pasajes de muy buen fútbol. También dejaron una imagen positiva equipos como Noruega y Estados Unidos, protagonistas de campañas que despertaron entusiasmo.
En el otro extremo aparecieron las grandes decepciones. Uruguay quedó eliminado en la fase de grupos, en una de las sorpresas negativas del torneo. Brasil, por su parte, se despidió rápido tras caer ante Noruega. A ellos se sumó Alemania, eliminada por Paraguay en un triunfo histórico del equipo dirigido por Gustavo Alfaro.

El camino albiceleste
La selección argentina completó una fase de grupos ideal. Debutó con una goleada frente a Argelia, luego derrotó 2-0, con autoridad, a Austria y cerró el Grupo J con un triunfo sin sobresaltos sobre Jordania, en un encuentro en el que Scaloni presentó una formación alternativa y luego fue sumando a sus principales figuras, entre ellas Lionel Messi.
Los dieciseisavos de final marcaron el primer gran desafío. Cabo Verde llevó el partido al alargue y recién allí Argentina pudo imponer su jerarquía.
En octavos de final apareció Egipto, que llegó a estar 2-0 arriba en el marcador. Sin embargo, la selección argentina reaccionó de manera extraordinaria y dio vuelta el resultado en los últimos 12 minutos de juego.
Después llegó Suiza, en la actuación más floja del equipo argentino durante el campeonato. Otra vez hubo que recurrir al tiempo suplementario y allí aparecieron los goleadores, Julián Álvarez y Lautaro Martínez, para sellar la clasificación.
La semifinal frente a Inglaterra quedó marcada por su carga histórica y emocional. Argentina comenzó perdiendo desde los 12 minutos del segundo tiempo, pero nunca dejó de generar situaciones en esa etapa. Antes y después del gol inglés había creado numerosas oportunidades, hasta que logró empatar y finalmente darlo vuelta con autoridad. Superó con claridad a los ingleses y se clasificó finalista.
Este Mundial, que parece haber comenzado hace una eternidad y terminará este domingo en Nueva Jersey, mostró a una selección argentina sólida, ordenada y confiable durante la primera fase. Luego llegaron los momentos de mayor sufrimiento frente a Cabo Verde, Egipto y Suiza, partidos que obligaron al cuerpo técnico a ajustar el funcionamiento del equipo.
Esos cambios dieron resultado en la semifinal. Ante Inglaterra se vio una versión de alto nivel durante el segundo tiempo. Argentina desgastó a su rival, manejó el partido y terminó imponiéndose con un gol de Enzo Fernández desde fuera del área y otro de Lautaro Martínez, tras una precisa asistencia de Lionel Messi desde la derecha.
Ese fue el recorrido de una selección que construyó su lugar en la final a partir de argumentos futbolísticos, carácter, entrega y capacidad para sobreponerse a la adversidad. Y, una vez más, con Lionel Messi como gran bandera. Hace apenas unos meses, nadie se animaba a asegurar que jugaría este Mundial. Cuando Scaloni le preguntó si tenía algo que anunciar, el capitán simplemente respondió: “Convocame”. Y aquí está, otra vez, a un partido de seguir haciendo historia. Esa historia que lo tiene, desde hace tiempo, en el podio de los mejores.

