Trastienda. "Hito" y las otras palabras que se dijeron en Belgrano a la salida del Kempes tras eliminar a Talleres

El festejo en el vestuario, la confesión de González Metilli y su relación con la gente, la satisfacción de Zelarayán y la valoración del presidente Artime.

10 de mayo de 2026 a las 08:27 p. m.
"Hito" y las otras palabras que se dijeron en Belgrano a la salida del Kempes tras eliminar a Talleres
Festejo de Belgrano en el partido ante Talleres por el Torneo Apertura 2026.

Ya no había gente en el estadio Mario Alberto Kempes. Eran pasadas las 19.30. ¿Había silencio? No, no. Había un ruidazón (dicho en cordobés) en el vestuario sur. Era, literalmente, una popular. Bombos, redoblantes, cánticos, gritos, música al palo.

Y todo el cancionero tribunero. Hasta se metía un instante sin sonido: era el coro de jugadores haciendo la pausa que “pide” la canción “un minuto de silencio...” dedicada al rival vencido. El Belgrano que sacó a Talleres del Apertura 2026 estaba extasiado. Todas y todos.

Las 80 personas que integraron la delegación estaban ahí, en ese estadio que “era de ellos” y del que no podían salir por pedido de los jefes del operativo de seguridad.

Y esa soledad significó otro triunfo para Belgrano. Ahí, de visitante, quedándose con todo cuando no quedaba nadie. Ese clima de emoción extrema se notó mientras los protagonista se iban yendo.

Las confesiones de González Metilli

En el pasillo del Kempes el primero en hablar fue González Metilli. “Felicidad total. Fue increíble cómo jugamos, más allá del gol. Hicimos un partido muy completo y dinámico”, dijo el volante, protagonista de la acción que definió el clásico.

“Quedamos en la historia y nos sacamos esa ‘mufa’ de los empates en los clásicos. Ahora vamos por los cuartos”, expresó sobre su logro y sobre lo que se le viene al equipo.

“Hacer goles es importante y hacer goles históricos mucho más, ja”, afirmó al tiempo que encargó de explicar por qué llegó a esa posición en la jugada del 1-0. “Me pidió (el DT) que llegue al área porque teníamos dos volantes de contención y estábamos cubiertos”, contó. A La Voz le confesó: “Sé que por ahí no siempre dejé conforme al hincha con algunas actuaciones, pero es parte de esto y del fútbol. No tengo quejas sobre eso y siempre agradezco el apoyo”.

Ese Belgrano que controló a Talleres fue clave por el trabajo defensivo y, en ese aspecto, uno de los destacados fue Adrián Sporle. “Es historia pura del fútbol cordobés. Jugamos mejor todo el partido, fuimos superiores en el juego y hasta lo podríamos haber ganado por más”, sostuvo el lateral.

“El equipo estuvo muy bien en lo general. Me sentí cómodo todo el partido y creo que lo merecimos ganar siempre”, agregó.

“Sexo”, según Cardozo

La misma sensación compartió el arquero Thiago Cardozo, que celebró con desahogo. “Satisfacción, porque sabíamos lo que la gente quería y se lo queríamos dar hace mucho tiempo. Todo es felicidad”, resumió.

El uruguayo sí rompió “el protocolo” ante La Voz, que le consultó sobre una palabra que le había dicho a ESPN en esa zona mixta. “¿Qué que dije? Me preguntaron que definiera el partido en una palabra y dije ‘sexo’. Es que había escuchado a una señor que nos pedía a los jugadores que tuviéramos más sexo ja... y, bueno, se me vino eso la mente sobre este partido con Talleres”.

Otro de los jugadores buscados por la prensa fue Lucas Zelarayán, a quien se lo escuchó con la voz entrecortada y la garganta dañada después del desaforado festejo en el campo de juego con sus compañeros y de ser uno de los más animados en los “alaridos” del vestuario visitante.

“Volví para esto, para jugar este tipo de partidos y ganarlos. Estoy muy feliz”, dijo en “primera persona” para después ubicarse dentro de un grupo que sintió que hizo una épica. “La figura fue el equipo. Estoy orgulloso de mis compañeros. Nos sentíamos ganadores y teníamos que jugarlo así”, apuntó.

“Era un ‘mata-mata’ de octavos de final, algo que no se había dado nunca en la historia del clásico”, cerró mientras uno de los trabajadores del área de comunicación del club se lo llevó hacia uno de los dos colectivos que trasladaron al plantel al estadio. Entró el “Chino” a ese “bondi” y los cánticos volvieron a sonar con ensordecedora fuerza.

Por esa misma zona había pasado Ricardo Zielinski. A “lo Zielinski”, como si no hubiera pasado nada. Como si no le hubieran mostrado los festejos en el Gigante de Alberdi por el celu. Su objetivo, evidentemente, era llevar calma. Es su estilo. Pero, dado el contexto, esa manera de ser y sentir estaba potenciada al máximo.

En la conferencia, también fue el Zielinski de siempre. “Merecimos ganar. Podríamos haber hecho algún gol más, pero ganamos con autoridad”, analizó el DT. “El equipo fue ordenado, trabajó muy bien y en varios pasajes rompimos a Talleres. Ganamos con justicia”, añadió.

Al dimensionar el impacto del triunfo, Zielinski eligió la humildad. “Mi intención es ayudar. Es una alegría grande porque hacía mucho no se le ganaba a Talleres y se logró en una instancia de eliminación”, expresó destacando ese detalle: Belgrano no vencía a Talleres en un partido por los “puntos” desde abril de 2006, cuando se impuso 2-1 en el Chateau Carreras por el certamen de la Primera Nacional que terminó en el ascenso de los celestes.

Mientras se iban los jugadores, el presidente Luis Fabián Artime seguía dando vueltas. Hablaba con los encargados de la seguridad para saber “si estaba todo bien”. Antes, sí había dicho lo suyo a los medios. “Festejó el club más popular de Córdoba. Me tocó ganar clásicos como jugador y ahora como dirigente”, dijo satisfecho.

Y a La Voz le recalcó: “Este triunfo es otro hito de esta gestión. Las obras en el estadio, en el predio, el ascenso, el título del femenino y ganar este partido de visitante también significa mucho”. Y así se fue Belgrano del Kempes para una cena íntima en la concentración, en la que también hubo euforia extendida. La gesta merecía esa licencia.