ADN albirrojo. Guido Mainero, el hijo de La Agustina que encontró la gloria lejos de casa

El volante reconoció que su regreso de 2024 fue apresurado. Hoy atraviesa el mejor momento de su carrera en Platense, aunque no descarta volver algún día a la Gloria. Y deberá enfrentar a Instituto por Copa Argentina.

03 de junio de 2026 a las 09:44 a. m.
Guido Mainero, el hijo de La Agustina que encontró la gloria lejos de casa
Mainero, ídolo eterno en Platense.

Hay futbolistas que pasan por Instituto y otros que son Instituto. Guido Mainero pertenece a ese segundo grupo. Porque antes de ser el héroe de Platense, antes de convertir el gol más importante de la historia del Calamar y antes de jugar la Copa Libertadores, fue uno de esos chicos que crecieron en La Agustina soñando con llegar a Primera vestido de rojo y blanco.

Mainero lleva el ADN glorioso tatuado en la piel. Se formó en las inferiores del club, debutó en 2014 y durante años fue una de las caras de una generación que alimentó la ilusión de los hinchas. Por eso, cuando regresó a Alta Córdoba en 2024, la sensación fue la de un hijo pródigo que volvía a casa.

Sin embargo, la historia no salió como muchos imaginaban.

Aquella segunda etapa tuvo más penas que glorias. Le costó encontrar continuidad y la expectativa que había generado su regreso terminó chocando contra una realidad menos romántica. El propio jugador lo reconoció ahora, con la sinceridad que suele tener quien ya hizo las paces con el pasado.

"Con el diario del lunes, volví apresurado", admitió en una entrevista con TyC Sports.

Pero lejos de mostrarse arrepentido, reivindicó aquella decisión. Porque más allá de los resultados, cumplió un sueño personal: jugar con Instituto en Primera División, compartirlo con su familia y volver a sentir desde adentro aquello que había imaginado cuando era un chico recorriendo los pasillos de La Agustina.

Hoy la película es completamente distinta. A los 31 años atraviesa el mejor momento de su carrera. Se transformó en referente de Platense, convirtió el gol que le dio al club su primer título en la máxima categoría y es uno de los símbolos de un equipo que sigue escribiendo páginas históricas, ahora también en la Copa Libertadores.

Paradójicamente, el ídolo que Instituto no pudo disfrutar en plenitud terminó encontrando su consagración lejos de Alta Córdoba.

La puerta está abierta

Y aunque el presente lo tiene vestido de marrón, el vínculo emocional con la Gloria sigue intacto. "Nunca es tema cerrado porque soy hincha, lo sigo sintiendo y lo sigo viviendo", aseguró. Más aún: dejó claro que jamás le bajará la persiana a una nueva vuelta. "No le voy a cerrar la puerta nunca. Es mi sueño jugar siempre ahí".

La frase ilusiona a algunos. Aunque la realidad indica otra cosa. Mainero es figura, capitán emocional y bandera de un Platense que vive el mejor momento de su historia y que además tiene que enfrentar a la Gloria en octavos de final de Copa Argentina. Su salida en el corto plazo hacia Alta Córdoba parece difícil de imaginar.

Pero en el fútbol hay historias que nunca terminan de escribirse. Y la de Guido Mainero con Instituto quizá es una de ellas.

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