Símbolo. Guido Herrera, el ADN de Talleres: ovación, recuerdos de la Supercopa y un mensaje antes de los clásicos
En la Boutique, el capitán de Talleres fue nuevamente el centro del festejo al cumplirse un año de la Supercopa Internacional. Selfis, ovaciones y un reconocimiento que llega en un momento clave para él.
Ocupó el centro de la escena cuando, el jueves, en la Boutique, Talleres festejó ante centenares de hinchas alborozados el primer aniversario de la obtención de la Supercopa Internacional en Paraguay, contra River.
Le dijo sí a cada selfi que le pidieron, firmó toda camiseta que le acercaron y se empalagó del cariño que le tienen los hinchas de la “T”, un afecto que se mantiene incólume aun cuando las cosas no le salen, como le pasó en algunos pasajes de este torneo de la Liga Profesional. Y seguramente lo necesitaba.
Para el hincha albiazul, Guido Herrera, el capitán de siempre, es parte de la religión y le perdona todo. Porque, como bien dijo el presidente del club, Andrés Fassi, cuando le preguntaron por él, el arquero ha sido en los últimos diez años el ADN que puede identificar a Talleres: ese equipo que se cae, pero que siempre se levanta; que, cuando la cuenta parece llegarle el nocaut, se pone de pie dispuesto a seguir en el fragor de la batalla.
Arquero de grandes atajadas salvadoras y también de algunos errores “gordos”, propios del ingrato puesto que ocupa, Herrera sigue, a los 34 años recién cumplidos, más vigente que nunca. Los últimos partidos del equipo, en los que fue figura, así lo demuestran. Pero él sabe —y lo refrenda en cada declaración— que está para seguir creciendo.
Cuando los hinchas le dieron un respiro, respondió como pudo a las preguntas de los periodistas, recordó con emoción ese título y dejó claro que todavía “hay Guido para rato”, aunque con el comienzo de cada año se siga escribiendo una novela respecto de si se queda o no en Talleres.

—¿Qué imágenes se te vienen a la mente cuando recordás ese momento?
—Muchas… El penal del “Chaco” (por Gastón Benavídez) que nos dio la Copa, el festejo, la alegría de los hinchas que viajaron a Paraguay… Fue algo hermoso, son cosas que van a quedar para la historia. Y volver a compartirlo con nuestra gente, mucho mejor. Cada año en que llegue esta fecha lo vamos a recordar y festejar de manera especial, como pasó en el club con la Conmebol.
—Y el sufrimiento también...
—Lo sufrimos demasiado. Fue una serie de penales en la que se erró mucho, pero tenía que ser de esa manera. Como dice la historia: si no se sufre, no es Talleres.
—¿Le tenías fe al “Chaco” en el penal definitorio?
—Le tenía mucha fe. Los penales nos venían siendo esquivos. Que haya llegado de esa manera fue único, porque veníamos de dos finales perdidas y no podíamos fallar. Llegó de la manera más ilógica, pero el título que tanto esperaban los hinchas llegó, y eso es lo más importante. En su momento no se disfrutó tanto porque estábamos en competencia y era difícil: veníamos de un torneo en el que no nos estaba yendo bien. Ahora lo disfrutamos más, como es todo en la vida con el paso del tiempo. Nos hace muy felices.
Mientras intentaba hablar, los atacantes que lo ovacionaban comenzaron a cantarle y a recordarle que el clásico contra Belgrano “hay que ganarlo sea como sea”. Se lo preguntaron y contestó:
—Es la exigencia permanente que tiene este club, cada vez mayor, por eso es tan grande. Nada nos permite relajarnos, ni siquiera este festejo. Ahora nos tocan los dos clásicos juntos y habrá que afrontarlos con toda la seriedad, como siempre. Por nosotros y por toda esta gente que siempre nos banca. Vamos a hacer todo lo posible para darles esa alegría.
—¿Estás en tu momento de mayor madurez?
—Estamos en un puesto muy complicado, con muchos altibajos: hoy con partidos buenos y mañana con malos. Errores se cometen siempre, y yo no soy la excepción. Pero uno siempre está para corregir, aprender y ayudar al equipo. Seguimos tratando de crecer día a día, y uno es el principal crítico de cada una de sus actuaciones.

Andrés Fassi: “En Guido se puede identificar el ADN de Talleres en estos últimos diez años”
Fue tan ovacionado como Herrera y, como él, se cansó de sacarse selfis con los hinchas, mientras comenzaban a caer las primeras gotas en la Boutique y la lluvia amenazaba con desatarse y aguar el festejo de los centenares de hinchas.
Andrés Fassi, el presidente de Talleres, entre emocionado y eufórico, fue consultado por lo que significa Guido para la “T”, y se expresó así:
“En estos últimos diez años, si hay un referente que puede identificar el ADN de este Talleres, se llama Guido Herrera. Ha estado en todos los momentos y circunstancias, buenas o malas, que nos ha tocado vivir en estos años. Por todo lo que le ha entregado al club, se merece lo mejor y todo nuestro respeto”, señaló el máximo dirigente albiazul.
Y agregó: “Será uno de los jugadores que quedará definitivamente grabado en la historia de Talleres, no sólo por este título, sino por haber sido siempre capitán y por darle una identidad al equipo. Y, sobre todo, porque con su carisma se hace cargo en todas las circunstancias, siempre da la cara y nunca se esconde. Ese es su ADN y el que identifica a Talleres. Y cuando a veces hablamos de esos momentos buenos y malos, tenemos que comprender que eso es el fútbol. Le toca a Guido y a todos los jugadores. Ningún jugador del mundo tiene siempre momentos extraordinarios”.

