Sonríe Scaloni. Un grande de España volvió a Primera y hubo una fiesta inolvidable

Deportivo La Coruña celebró a lo grande el ascenso después de ocho años. La gente invadió el campo y hay preocupación porque allí debe jugar esta semana la selección ante Irak un amistoso.

01 de junio de 2026 a las 11:31 a. m.
Un grande de España volvió a Primera y hubo una fiesta inolvidable
Deportivo La Coruña y una fiesta para la historia este domingo.

Hay clubes que descienden de categoría. Y hay clubes que, aún lejos de la elite, jamás abandonan su lugar en la historia. Deportivo La Coruña pertenece a ese grupo selecto. Por eso, ocho años después de su última función en Primera División, el regreso del gigante gallego terminó convirtiéndose en una verdadera explosión popular.

Coruña amaneció vestida de fiesta este domingo. Como si se tratara de un campeonato, de una copa internacional o de una de esas jornadas que quedan guardadas para siempre en la memoria colectiva. Cerca de 50 mil personas coparon desde temprano las inmediaciones de Riazor, con el océano Atlántico y las playas de fondo, en una postal que mezcló emoción, orgullo y pertenencia.

El ascenso había quedado asegurado la semana pasada, pero la celebración necesitaba un último capítulo. Y llegó este domingo, cuando el Deportivo disputó su último encuentro en Segunda División antes de volver al lugar que muchos entienden que nunca debió abandonar.

Una fiesta a la argentina

La imagen fue impactante. Familias enteras, camisetas blanquiazules, banderas, bengalas y una ciudad rendida ante su equipo. Escenas que tranquilamente podrían haberse visto en Córdoba, Rosario o Buenos Aires cuando un club consigue una conquista histórica. Porque el fútbol cambia de idioma, pero no de sentimientos.

La euforia fue tan grande que incluso dejó secuelas. Tras el partido, miles de hinchas invadieron el campo de juego de Riazor. El césped sufrió daños importantes, hubo sectores afectados en las tribunas y el estadio quedó bajo una intensa tarea de recuperación para llegar en condiciones a los próximos compromisos internacionales previstos allí.

Entre los que seguramente disfrutaron la fiesta a la distancia aparece un nombre muy conocido para los argentinos: Lionel Scaloni. Mucho antes de convertirse en el entrenador campeón del mundo con la Selección Argentina, el nacido en Pujato defendió durante varias temporadas la camiseta del Deportivo. Entre 1998 y 2005 construyó una etapa inolvidable en Galicia, donde ganó títulos y se ganó el cariño de los hinchas.

Por eso, el ascenso también tiene algo de reencuentro con viejos héroes. Con una institución que supo ser protagonista en España y en Europa. Con una hinchada que jamás dejó de sentirse de Primera. Y con una ciudad que, después de ocho años de espera, volvió a celebrar donde entiende que pertenece: entre los grandes.

El Dépor volvió. Y lo hizo acompañado por una multitud que transformó el regreso en una de esas fiestas que explican por qué el fútbol sigue siendo mucho más que un simple resultado.