Se define el Masters. Última ronda en Augusta: el saco verde busca dueño

Con liderazgo compartido y margen mínimo, el Masters promete una definición vibrante. Los argentinos ya cerraron su participación.

12 de abril de 2026 a las 10:43 a. m.
Última ronda en Augusta: el saco verde busca dueño
Masters de Augusta.

El domingo grande ya está en marcha en Augusta. En el mítico Augusta National Golf Club se juega la última ronda del Masters y, como manda la tradición, todo se definirá esta tarde cuando los candidatos salgan a escena y el tablero empiece a arder de verdad. El saco verde espera dueño y la definición promete ser de alto voltaje.

El llamado “moving day” dejó el escenario perfecto: abierto, parejo y con nombres pesados en la pelea. Rory McIlroy y Cameron Young comparten la punta con -11 y serán protagonistas del último grupo. Pero lejos están de tener el camino despejado. Detrás asoma un pelotón de figuras que aprovecharon las buenas condiciones del sábado y se metieron de lleno en la discusión. Augusta, cuando huele sangre, no perdona.

Lo de McIlroy fue una montaña rusa. Había arrancado la tercera ronda con una ventaja histórica de seis golpes y terminó el día compartiendo el liderazgo. Perdió precisión desde el tee, sufrió más de la cuenta en algunos hoyos y sólo su jerarquía con el putter lo mantuvo con vida. Incluso así, tuvo un cierre que ilusiona: ese birdie en el 15, tras rozar el águila, le devolvió la sonrisa y lo sostuvo en lo más alto. El campeón defensor sabe que no será sencillo, pero también que está ahí, a 18 hoyos de otro golpe grande.

Young, por su parte, llega en alza, confiado, listo para dar el salto. Y detrás, un lote de candidatos que esperan agazapados cualquier error. En Augusta, la historia lo dice: el domingo no se juega, se sobrevive. Y el que mejor resista la presión, se llevará la gloria.

Los cordobeses dijeron adiós

Mientras tanto, la participación argentina dejó sensaciones encontradas. Mateo Pulcini vivió su estreno absoluto en el Masters y, más allá de los números, se llevó una experiencia que marcará su carrera. El cordobés de Río Cuarto cerró con 78 golpes para un total de 159 y no pudo sostener el buen comienzo tras un complicado paso por el hoyo 12. “Me voy muy contento, fue un sueño”, resumió, valorando una semana inolvidable en el máximo escenario.

Distinta fue la historia para Ángel Cabrera. El campeón de 2009, siempre referencia en Augusta, no encontró su mejor versión y sufrió el recorrido. Firmó el viernes una vuelta de 81 golpes para un total de 160, en una cancha que le exigió más de lo que pudo dar en esta ocasión.

Así, con los argentinos ya fuera de carrera, todas las miradas apuntan a la definición. Augusta se prepara para otra tarde de drama, de birdies y errores que valen campeonatos. Y como tantas veces, todo puede pasar. Porque en el Masters, hasta el último putt, nada está dicho.