Copa Argentina. Ganar era la única opción e Instituto no falló

La Gloria venció por 2 a 0 a Atlanta en Rafaela y enfrentará a Lanús por un lugar en octavos de final. Galeano en contra y Luna, autores de los goles.

01 de abril de 2026 a las 11:58 p. m.
Ganar era la única opción e Instituto no falló
Instituto ganó y le regaló una alegría a su gente.

Instituto hizo lo que tenía que hacer. Sin vueltas, sin disfraces. Tenía que ganar y ganó. En la Copa Argentina no hay demasiado margen para el análisis romántico: es avanzar o quedarse afuera. Y esta vez, en Rafaela, la Gloria eligió seguir en carrera.

El 2-0 ante Atlanta lo mete en 16avos y le da un respiro a un equipo que venía golpeado. Era necesario. Urgente, incluso. Porque el 2026 no venía siendo amable y el clima empezaba a cargarse. Por eso el triunfo vale más que los matices. Aunque los matices, claro, siguen estando.

Porque Instituto ganó bien, pero volvió a mostrar grietas. De arranque quiso imponer condiciones, soltó a los laterales, generó situaciones. Nicolás Guerra tuvo las suyas, también el colombiano Jhon Córdoba y Matías Tissera. Pero le costó convertir, le costó cerrar las jugadas. Y en el medio de esa falta de contundencia, también sufrió: Jonathan Galván salvó en la línea lo que era el 1-0 de Atlanta. Ahí estuvo el partido, en ese equilibrio incómodo.

Golpe de suerte

El gol llegó de una manera inesperada: centro del colombiano Córdoba, cabezazo en contra de Galeano y ventaja para la Gloria a los 20 minutos del primer tiempo. Un golpe que tranquilizó, pero no resolvió todo. Porque en el segundo tiempo Atlanta se animó, creció, empujó. Y ahí Instituto volvió a quedar expuesto luego de haber desaprovechado más chances.

Sittaro, en su debut como titular, respondió cuando lo llamaron. Tapó una brava desde afuera y después el travesaño lo salvó del empate. Instituto, mientras tanto, fallaba las contras y dejaba con vida a un rival que ya jugaba sin red.

Hasta que apareció Alex Luna. Diez minutos le alcanzaron al rafaelino para marcar la diferencia en su tierra: contra bien llevada y definición con clase para el 2-0 final. Partido cerrado, historia definida.

Sí, hay mucho por mejorar. Sí, el equipo todavía no transmite seguridad ni tampoco enamora a nadie. Pero también es cierto que Instituto debía ganar. Y ganó. Y eso, en este momento, vale oro.