Con un pie en Brasil. Guido Herrera comienza a decir adiós en Talleres

El arquero comenzó a despedirse de todos en el predio y su salida es inminente. Después de casi once años, el club pierde a uno de los grandes referentes de su historia reciente y abre una nueva etapa. Su nuevo club sería Bahía, aunque también sigue en pie la propuesta de Cerro Porteño.

05 de julio de 2026 a las 01:39 p. m.
Guido Herrera comienza a decir adiós en Talleres
Guido Herrera deja de ser arquero de Talleres. (José Gabriel Hernández / La Voz).

Hay despedidas que se anuncian con una conferencia de prensa. Otras llegan con un posteo en redes sociales. Y algunas empiezan en silencio, con un abrazo en un pasillo, una charla en el predio o un "gracias" que cuesta pronunciar.

La de Guido Herrera pertenece a ese último grupo.

Este jueves, mientras Talleres sigue construyendo su nuevo ciclo, el arquero comenzó a despedirse de quienes fueron sus compinches durante los últimos años. También tuvo un encuentro con Daniel Valencia, otro de los nombres pesados en la historia albiazul. Una imagen que parece unir dos generaciones de referentes. Una especie de posta, que habrá que ver quién toma ahora. Porque Herrera ya empezó a caminar hacia otro destino.

Valencia y Herrera, juntos este jueves por la mañana en el predio albiazul.
Valencia y Herrera, juntos este jueves por la mañana en el predio albiazul. (Instagram Noti Talleres. )

Su salida, que Talleres negocia por estas horas, representa mucho más que una transferencia. Es el final de uno de los ciclos más largos, sólidos y representativos de la historia reciente del club.

Todo indica que su nuevo club será Bahía de Brasil, con el que la "T" ya llegó a un principio de acuerdo para transferirlo. Está todo arreglado para que firme hasta diciembre de 2027.

La otra oferta que hay por Guido es de Cerro Porteño de Paraguay.

Desde Talleres le confirmaron a este diario que la definición podría llegar pronto y reconocieron las ofertas de Bahía y Cerro.

“Talleres hace un enorme esfuerzo y cobrará solo la tercera parte de lo q valen los derechos federativos de Guido en gratitud y agradecimiento a sus 11 años en el club”, contaron a La Voz desde la “T”.

Guido Herrera se va de Talleres.
Guido Herrera se va de Talleres. ((José Gabriel Hernández / La Voz))

De las dudas a capitán indiscutido

Cuando llegó en 2016 tenía apenas 23 años. Venía desde Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, donde había atajado los 35 partidos del Torneo Federal A.

Antes se había formado en el Club Deportivo Río Cuarto y en Belgrano, donde incluso integró el plantel profesional entre 2012 y 2013. Ese pasado celeste le jugó en contra en sus primeros días en barrio Jardín. Hubo desconfianza y hasta algunas críticas. Pero el fútbol suele ofrecer revancha a quienes sostienen el esfuerzo.

Había llegado para reemplazar a Lucas Ischuk. Primero fue suplente de Mauricio Caranta. Después esperó su oportunidad. Cuando le tocó entrar, no salió nunca más.

Con el paso de los años dejó de ser solamente un arquero confiable. Se convirtió en capitán, en la voz del vestuario, en el primero en dar la cara después de una derrota y en el encargado de levantar al grupo cuando las cosas no salían. Fue el heredero natural de liderazgos como los de Caranta, Pablo Guiñazú y Javier Gandolfi.

Guido Herrera, arquero de Talleres desde 2016 a esta parte.
Guido Herrera, arquero de Talleres desde 2016 a esta parte. (Talleres. )

Un cambio de época en Talleres

Por eso Andrés Fassi explicó que la decisión trasciende lo futbolístico.

"Vamos a extrañar mucho a una personalidad como Guido. Casi 11 años. Tu capitán, tu referente. Es importante que pueda continuar con su camino, como nos pidió. También es importante lo de la renovación, de otro tipo de liderazgo. Hay muchos liderazgos positivos. Herrera nos dio mucho y hay una gratitud de Talleres hacia él", sostuvo el presidente.

Las palabras del mandatario reflejan el cambio de paradigma que atraviesa el club. No solamente se marchan futbolistas. También se modifica la estructura de conducción de un plantel que durante años tuvo en Herrera una referencia ineludible. Su salida se suma a la de José Luis Palomino y podría anteceder la de Matías Catalán, que sigue entrenándose mientras espera resolver su futuro.

La huella que queda

A los 34 años, el riocuartense todavía tiene páginas por escribir. El próximo desafío será lejos del Kempes, de la popular que tantas veces coreó su nombre y de ese arco que defendió como pocos.

Porque algunos jugadores pasan por un club. Otros dejan estadísticas, atajadas o títulos. Guido Herrera deja algo mucho más difícil de reemplazar: una identidad.

Y cuando dentro de algunos años alguien vuelva a recorrer los pasillos del CARD buscando las fotos de esta época, seguramente habrá una en la que aparezca él. Con la cinta de capitán en el brazo, los guantes gastados y esa costumbre de mirar primero a sus compañeros antes que a la tribuna. Ahí quedará. No como un arquero que se fue, sino como uno de esos nombres que ya forman parte de la memoria de Talleres.

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