Sacudón en Londres. Tottenham echó a Tudor en plena lucha por no descender
El equipo del “Cuti” Romero volvió a quedarse sin DT. No descender será el gran objetivo para quien lo reemplace.
Tottenham es un gigante que hoy camina por la cornisa. Un club de historia pesada, de camisetas blancas que supieron codearse con la elite inglesa, pero que ahora mira de reojo la tabla y ve algo que asusta: el descenso. Y en ese contexto, como suele pasar cuando el barco se sacude, alguien paga. Esta vez fue Igor Tudor.
El croata duró lo que duran las urgencias: poco. Apenas siete partidos como interino, una racha que se hizo bola de nieve —siete derrotas al hilo— y un equipo que no respondió. El 3-0 en casa ante Nottingham Forest fue el golpe final. El comunicado del club, prolijo y frío, habló de “acuerdo mutuo”. Pero en la Premier, cuando los resultados no llegan, la puerta se abre rápido.
Detrás de la salida también hay un costado humano. Tudor venía de perder a su padre y ni siquiera habló después del último partido. El fútbol, a veces, no frena ni ante eso. Sigue, empuja, exige. Y el Tottenham necesitaba reaccionar.
Hoy, los Spurs están apenas un punto por encima de la zona roja, con siete fechas por jugar. Un escenario impensado para un equipo que lleva décadas en la máxima categoría. Y mientras en Londres buscan un nuevo rumbo —con nombres como De Zerbi o Sean Dyche dando vueltas— hay algo que también interpela desde este lado del mundo.
Romero, atento a todo
Porque en ese vestuario, en medio del temblor, está Cristian “Cuti” Romero. El cordobés que salió de Belgrano y se hizo lugar en la Selección Argentina. El mismo que se plantó en Qatar, que juega con dientes apretados y que no negocia la intensidad. Hoy, el Cuti es una de las caras de este Tottenham en crisis.
Y no es un dato menor. Porque cuando el contexto aprieta, cuando el equipo pierde confianza y la tabla quema, aparecen los líderes. Y Romero, con su carácter, está llamado a ser uno de esos tipos que sostienen. Que ordenan. Que empujan.
El problema es colectivo, claro. Pero también es de identidad. Tottenham perdió rumbo, perdió seguridad, perdió resultados. Y en ese cóctel, el desafío es enorme: salvar la categoría y reconstruirse sobre la marcha.
Desde Argentina se mira con atención. No solo por el club, sino por el Cuti. Porque cada cierre, cada cruce, cada partido en este tramo final también habla de él. De su jerarquía, de su temple. En un equipo que se cae, Romero intenta ser el que no se caiga nunca.

