Sin certezas. Talleres perdió más que un partido y el futuro de Tevez quedó abierto
La eliminación ante Belgrano en el Kempes cambió el escenario y obliga a la dirigencia a revisar el proyecto. El DT tiene contrato hasta junio y evitó a referirse a su situación.
El golpe fue seco. De esos que no se explican solo en el resultado, sino en todo lo que arrastran. La caída 1-0 ante Belgrano en el clásico dejó a Talleres afuera del Apertura y abrió un interrogante que hasta hace unos días parecía tener respuesta: la continuidad de Carlos Tevez quedó en pausa. En veremos. Congelada en el peor momento.
No es una derrota más. Es una de esas que pesan doble. Por el rival, por el contexto, por la forma. Porque el Kempes lleno terminó siendo el escenario de la alegría ajena. Y porque no hay revancha cerca: se viene un parate largo por el Mundial y el golpe deberá masticarse durante semanas. Un invierno largo, frío, incómodo.
El equipo del “Apache” salió a jugar el partido como lo había anunciado: a buscarlo. Un planteo ultraofensivo, con mensaje claro desde la formación. Pero sin equilibrio. Sin red. Y cuando el clásico se juega al filo, cualquier desajuste se paga caro. Talleres quedó partido, expuesto, y enfrente hubo un rival que entendió el guion y lo ejecutó mejor.
Tevez lo dijo después, con la voz cargada y la mirada baja. “Fue un partido chato, parejo… quisimos ir a buscarlo desde el inicio”, explicó.
Evitó hablar de su futuro, como quien sabe que no es el momento o no tiene la respuesta. “No estoy para analizar mi situación. Estoy triste por no poder darle una alegría a la gente. Después veremos”. Ese “después” quedó flotando. Y hoy pesa.
Porque la eliminación no llegó de la nada. Ya había señales. Ante Unión, en la fecha previa, el equipo había mostrado retrocesos. Falta de respuestas, dudas, una identidad que se desdibujaba. El clásico terminó de exponerlo todo en el peor escenario posible.
Tevez, apuntado por la mayoría
En ese contexto, el nombre de Tevez empezó a sonar fuerte entre los cuestionamientos. En la tribuna, en redes, en la charla de café. El DT que había llegado con impulso y expectativa ahora queda bajo la lupa en el momento más sensible. El más cruel.
El calendario tampoco ayuda. El Clausura arrancará recién el 26 de julio y hasta entonces el equipo tendrá un largo período sin competencia de liga.
Apenas aparece en el horizonte el cruce por Copa Argentina ante Atlético Tucumán, una parada que puede servir de desahogo o profundizar la crisis.
Mientras tanto, la dirigencia deberá tomar decisiones. La idea inicial era sostener el proyecto, renovar la confianza y avanzar. Pero el cierre del semestre, y sobre todo la derrota en el clásico, cambió el clima. Hoy, todo está sujeto a revisión.
Talleres entró en modo pausa. Y en ese silencio incómodo, el futuro de Tevez se volvió una incógnita. Porque en el fútbol, a veces, un partido no define todo. Pero hay partidos que lo cambian todo. Y este, en barrio Jardín, parece ser uno de esos.