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Análisis. Talleres, hora de demostrar

El equipo de Tevez está a un paso de cumplir el primer objetivo del semestre, pero el verdadero desafío empieza ahora: sostener una idea, potenciar el plantel y animarse a ser protagonista hasta el final.

22 de abril de 2026, 09:21
Talleres, hora de demostrar
Talleres. Se juega su clasificación a octavos de final de final del Apertura 2026.

Hay momentos en los procesos que funcionan como bisagras. Este parece ser uno de ellos para Talleres de Córdoba. A las puertas de asegurar la clasificación a octavos del Apertura, está cerca de repetir el objetivo del Clausura pasado, pero lo hace desde un lugar distinto: con mejores señales futbolísticas, mayor riqueza individual y una estructura colectiva que empieza a tomar forma.

El contexto también es otro. El ciclo de Carlos Tevez ya no es incipiente. Está por cumplir un año y, en ese tiempo, logró atravesar tensiones lógicas, rearmados de plantel y momentos de incertidumbre. Hoy, con mayor disponibilidad de jugadores y un grupo más equilibrado, el margen de excusas se reduce. Es tiempo de dar un paso más.

Porque clasificar no alcanza. No debería alcanzar. Talleres tiene con qué exigir algo más. La llegada de refuerzos como Franco Cristaldo y Alexandro Maidana aportó soluciones inmediatas; la recuperación de futbolistas determinantes como Diego Valoyes amplió el techo del equipo; y la expectativa por lo que puedan dar Valentín Depietri y Bruno Barticciotto alimenta la idea de un plantel más profundo. A eso se suma la evolución de nombres como Matìas Galarza, Augusto Schott o Santiago Fernández, y la irrupción de juveniles como Giovanni Baroni y Valentín Dávila. Uno mejor que el otro.

En paralelo, la vuelta al nivel de Guido Herrera y la inversión en un delantero como Ronaldo Martínez muestran que también hay una apuesta fuerte hacia adelante. Todo esto configura un escenario que obliga a pensar en términos de protagonismo, no solo de supervivencia.

Ese es, justamente, el mensaje que bajó Andrés Fassi en la última Asamblea: volver a ser internacional y consolidar un equipo competitivo. En esa línea, la intención de renovar a Tevez por seis meses más no es casual. El entrenador, que ya dejó entrever públicamente que podría aceptar, deberá decidir tras la fase regular, pero su continuidad aparece atada a una idea clara: sostener un proyecto.

¿Por qué Tevez? Porque es el técnico que hoy parece capaz de convivir con Fassi, de interpretar la lógica institucional y de construir desde ahí. No es un dato menor. En un club donde el modelo de gestión es tan fuerte, la armonía entre dirigencia y cuerpo técnico resulta clave. Y hasta ahora, más allá de diferencias inevitables, los acuerdos han prevalecido en aspectos centrales: resultados, forma de juego, armado del plantel y proyección económica.

Ahí aparece otro punto clave: Talleres sigue siendo un club vendedor. Y varios de los nombres que hoy sostienen el rendimiento empiezan a entrar en ese radar. El desafío, entonces, también será sostener competitividad mientras se proyectan futuras transferencias.

Lo que viene será, en definitiva, una etapa de exámenes. Para el equipo, para el entrenador y para el proyecto. Talleres ya llegó al umbral. Ahora deberá demostrar si está preparado para cruzarlo y convertirse en ese protagonista que promete y que su gente, cada vez más exigente, reclama.

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