El análisis de La Voz. ¿Fue más? Por qué Talleres le ganó a Instituto en el Kempes
Las razones del 2-0 del equipo albiazul sobre la Gloria en el partido de la fecha 10 del Torneo Apertura.
Un nuevo Talleres vio la luz en el clásico ante Instituto. Carlos Tevez y una disponibilidad justa dispusieron la puesta en escena de un equipo cuyo envase fue un 3–5–2 con novedades importantes determinadas por las presencias de dos debutantes: Franco Cristaldo y Alexandro Maidana, más el rescate de Rodrigo Guth para suplir la ausencia de un referente como Matías Catalán. El “Hasta acá llegamos” del “Apache” ante San Lorenzo marcó que iba a haber un antes y un después.
La apuesta fue distinta en envase, pero más debía serlo en contenido. El gol de Valentín Dávila, a la media hora de juego, fue lo mejor que pudo pasarle después de un mal inicio ante un Instituto que hizo circular la pelota, pero al que le faltó precisión para anotar y terminó perdonando.
El tanto de Dávila llegó en la primera acción de riesgo después de que el dispositivo defensivo se mostrara permeable cuando Instituto presionó y cuando tuvo que salir jugando. De no ser por Herrera y la impotencia albirroja, Talleres no hubiera podido mantener el cero en ese primer tiempo. Hacia arriba, el único que jugó fue Matías Galarza, casi en soledad, a la espera de la asociación con Cristaldo. Las pasadas de Schott y Maidana aparecieron como otras esperanzas en ataque.
Los cambios aportaron más resistencia que juego, mientras la figura de Guido Herrera se agigantó cada vez más. Entró Mateo Cáceres y se armó una línea de cuatro; luego ingresaron Ortegoza, Rick, Río y hasta Catalán. Instituto siguió llegando, pero no logró el control de pelota necesario para pensar en algo más que rechazar y esperar otra salvada de Herrera. Cuando Instituto se venía y la defensa empezaba a flaquear, Rick definió el partido en un contrataque con un gol de clásico.

