
El futuro de Tevez en Talleres: entre la renovación “encaminada” y el impacto de la eliminación ante Belgrano
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Redacción La Voz
El semestre de Talleres está a punto de bajar la persiana en un escenario incómodo. La eliminación ante Belgrano en octavos de final del Apertura no fue una derrota más. Fue histórica e inédita por la instancia y por una respuesta que Talleres no dio.
La caída dejó una sensación más profunda que la simple eliminación. Expuso un equipo de plan ambicioso y nuevo, pero que tuvo dificultades para progresar, pese a destinar la mayor cantidad de recursos para atacar y que fue perdiendo orden, marcas... para ganar en confusión. Talleres terminó jugando sin consolidar una idea de juego, preso de la improvisación y la urgencia.
Ahora aparece otro examen determinante: Atlético Tucumán por los 16avos de Copa Argentina, el miércoles que viene, en Newell's. Y no es un partido más. Allí puede quedar configurado el escenario completo del segundo semestre. Si avanza, Talleres mantendrá en pie uno de los grandes objetivos institucionales: llegar a instancias finales y sostener abierta una de las puertas para volver a competencias internacionales en 2027.
Si queda afuera, el panorama cambiará drásticamente. Habrá un torneo menos para jugar y perderá una chance de ir a Libertadores.
Por eso el partido tiene un peso extra para el interino Valentín Carboni, el DT de la reserva. La decisión de la directiva fue contra la idea de Carlos Tevez de querer dirigir ante "el Decano". El propio DT había expresado que su continuidad se terminaría de resolver tras jugar el cruce eliminatorio. La directiva resolvió que lo mejor era que el plantel tuviera aunque sea un conductor interino.
Ahora, Talleres volvió a un modo interino, tal como sucediera con Mariano Levisman, Pablo Guiñazú y Javier Gandolfi. Mientras tanto, el presidente albiazul Andrés Fassi ya armó su agenda de entrevistas con los futuros entrenadores.
¿Qué perfil tendrá?
Talleres tuvo con Tevez al DT que pudo, no al que quería. Vino a apagar un incendio, fue un bombero, pero necesitaba un administrador o un socio para la estructura que ofrecía Fassi. Con capacidad de ordenar vestuarios, de construir identidades competitivas como las que alguna vez logró el club con Alexander Medina -sobre todo en su primera etapa- o con Frank Kudelka años atrás y que hicieran crecer el valor del plantel. Cocca había sido el elegido. Pero se fue y... llegó Tevez.
Para “el Apache”, la “T” fue un escalón importante en su carrera y de una escalera que tenía referencias más importantes. Él mismo habló más de una vez de sus aspiraciones futuras, de dirigir en Europa o llegar a Boca. Fassi y Tevez llegaron al punto de que la relación había llegado a un techo. Siguió el “Hasta luego” antes que una renovación a fin de año.
Pero atención, también se abre una etapa de análisis profundo como los tiempos de conformación del plantel, la base, los plazos de adaptación de refuerzos y juveniles y la demora para alcanzar una estructura competitiva confiable y con identidad de juego.
El propio Fassi reconoció que es “muy difícil” tener a los refuerzos al inicio de temporada. De hecho, recién en la décima fecha del Apertura pudieron debutar Franco Cristaldo y Alexandro Maidana, incorporaciones que llegaron con el torneo empezado. Lo mismo ocurrió con futbolistas llamados a marcar diferencias, como Diego Valoyes o Valentín Depietri, cuya disponibilidad plena apareció por esos días.
En ese contexto, Tevez probó de todo. Cambió esquemas, rotó nombres, utilizó futbolistas en distintas funciones y apenas pudo repetir dos veces una misma formación en el Clausura, algo que también había sucedido en el Apertura. La búsqueda existió, faltaron respuestas.
¿Cuántos rendimientos altos y consecutivos logró sostener Talleres? ¿Cuántos jugadores demostraron estar preparados para todo lo que pretendía el entrenador? Pocos. ¿Cuántas veces el marco de público fue más grande que el cuadro? Varias, seguro. El objetivo de construir una identidad de juego nunca terminó de cumplirse y eso impactó directamente en la posibilidad de competir más allá de octavos de final. Se lo facturaron Unión y Belgrano como antes Boca.
Las responsabilidades son compartidas. Por razones propias y ajenas, cada sector sabe qué parte le corresponde en este semestre irregular. Pero también está claro que los indicadores deberán mejorar considerablemente. Dirigentes, cuerpo técnico y jugadores tendrán que elevar el nivel de exigencia y de respuestas. Porque las excusas empiezan a agotarse y porque en Talleres se avecinan tiempos de decisiones profundas y cambios inevitables.
Talleres está en deuda. Debe. Tiene que salir de ahí.