La Voz En Vivo. Salud mental y fútbol: por qué el éxito de la selección funciona como un refugio ante la fragmentación social
En una entrevista con La Voz En Vivo, el médico psiquiatra Enrique de Rosa analizó cómo las emociones compartidas en el deporte ayudan a superar la soledad y fortalecen la identidad colectiva.
El fútbol en Argentina trasciende lo estrictamente deportivo para convertirse en un fenómeno de salud mental y cohesión social.
Según el especialista Enrique de Rosa, el éxito del equipo nacional permite a los ciudadanos participar de una recompensa colectiva que muchas veces resulta inalcanzable en el plano individual.
Durante La Voz En Vivo, De Rosa explicó que la clave para entender esta pasión no reside en el análisis individual, sino en el contexto colectivo y cultural del país.
Para el psiquiatra, el mundial logra unificar a una sociedad que habitualmente se percibe a sí misma de forma negativa.
La ciencia detrás de las emociones compartidas
El fenómeno de la emocionalidad masiva tiene un factor desencadenante: el sufrimiento y la posterior victoria en conjunto. De Rosa destaca que estas vivencias compartidas logran que el "otro" deje de ser percibido como un enemigo.
"Las emociones compartidas nos unen. En ese momento, al lograr esa unidad, yo me doy cuenta que el otro no es un enemigo, no es un otro, y tengo una sensación de pertenencia", señaló el médico durante la entrevista.
Este sentimiento de unidad devuelve a la sociedad a una "etapa primaria", similar a la de la familia. En un contexto de crisis instalada y conflicto eterno, el fútbol logra que la fragmentación desaparezca temporalmente.
Empatía frente a la fragmentación social
De Rosa definió la empatía como el acto de "compartir la emoción con el otro". Cuando el ciudadano siente que el vecino experimenta su mismo sentimiento, se produce un fenómeno similar al enamoramiento que reduce la sensación de soledad.
"La felicidad compartida por el otro nos hace sentir menos solos", explicó el especialista. Para el psiquiatra, el ser humano es gregario por definición, a pesar de que la sociedad actual impulse constantemente el individualismo.
El fútbol como una fiesta ritual moderna
El análisis antropológico de De Rosa compara al Mundial con las antiguas "fiestas rituales". Estos eventos se utilizaban en la antigüedad para unificar sociedades primarias y generar un sentido de comunidad que trasciende lo cotidiano.
El especialista citó la esencia de la cultura a través del concepto de "nadie se salva solo", mencionando la obra *El Eternauta*. Para él, la cultura nace cuando una persona se ocupa del cuidado y el bienestar de un otro en situación de vulnerabilidad.
"Qué interesante sería que utilizáramos estas fiestas rituales para unificar a la sociedad y entender que la salida no es individual", reflexionó el psiquiatra en diálogo con este medio.
Messi y el ciclo de la resiliencia
Un punto central de la entrevista fue la figura de Lionel Messi como estandarte del éxito colectivo. De Rosa analizó su historia bajo el concepto antropológico del "ciclo del héroe", marcando su camino desde las críticas hasta la gloria.
"Messi representa en su propia historia la resiliencia. Cumple lo que en antropología se llama el ciclo del héroe: el que tiene que abandonar, el culpable, y de golpe pasa por todo ese vía crucis", describió.
El liderazgo de Messi se define como "natural" y "absoluto", logrando que la sociedad crea en lo posible incluso cuando las estadísticas son adversas. Para el profesional, esa perspectiva emocional es la que suele faltar en la sociedad argentina: creer en sí mismos.
Impacto en la conducta y emociones reprimidas
El psiquiatra también advirtió sobre las conductas extremas y la euforia desbordada que se observa en los festejos. Atribuyó estas reacciones a que Argentina es una "sociedad con muchas emociones reprimidas" y una frustración constante que se manifiesta en la vida diaria.
"Somos una sociedad reprimida en cuanto a la posibilidad de establecer sus emociones. Estos episodios generan estas cuestiones y quizás no debemos asustarnos por eso", concluyó De Rosa.
El desafío post-mundial, según el experto, es lograr capitalizar ese sentimiento de proximidad con el prójimo para que no se disuelva una vez finalizada la competencia deportiva.

