Falleció este martes. Ricardo Aimar, futbolista legendario en Río Cuarto: su carrera y el legado a sus hijos Pablo y Andrés
Figura histórica de Banda Norte, tuvo pasos por Belgrano, Newell’s y Estudiantes del Imperio. Su trayectoria, marcada por talento y devoción por Río Cuarto, sigue viva en la memoria del fútbol cordobés.
Para muchos era el padre de “Pablito” pero, en honor a la verdad, Ricardo Tomás Aimar ya tenía nombre propio en el fútbol mucho antes de que “el Payito”, figura de River y la selección argentina, demostrara las condiciones heredadas de su padre.
Ricardo, fallecido este martes a los 77 años, había nacido en San Francisco el 20 de agosto de 1948, pero durante casi dos décadas fue referente ineludible de Banda Norte, el club riocuartense que lo tiene hasta el día de hoy como unos de sus mejores exponentes de todos los tiempos.
Quienes lo vieron actuar, juran que debió trascender más allá del ámbito local, pero después de un paso por un Belgrano plagado de estrellas, donde no encontró muchas oportunidades para mostrarse, prefirió aferrarse más a Río Cuarto, donde era ídolo indiscutido.
Su experiencia por el club de barrio Alberdi le llegó a los 21 años y su cabello rubio le otorgaba un sello de distinción adicional, compitiendo en el aspecto estético con otra tremenda figura de melena amarilla: José Omar Reinaldi.
Era un Belgrano de lujo, donde el técnico Llamil Simes tenía el “problema” de elegir los 11 que saldrían a la cancha, descartando muchas veces a jugadores de enorme jerarquía para postergarlos en el banco.
Muchas veces, Aimar se encontraba en el banco con jugadores de la talla de Juan Carlos Heredia, Reinaldi o Miguel Laciar, también llegado desde Río Cuarto.
Se estrenó con la camiseta celeste el 27 de febrero de 1970 en un amistoso ante Instituto (empate 1-1 en Alta Córdoba), pero su debut oficial fue el 19 de abril de 1970, en Nueva Italia, en un clásico contra Racing, en el que el Pirata ganó 2-1. Ese día, Simes lo hizo ingresar a los 23 minutos del segundo tiempo en lugar de Antonio Syeyyguil.
En el Pirata acumuló 21 partidos (12 oficiales y 9 amistosos), con cuatro goles marcados. Sobre el final de la temporada ’71, la “B” lo dejó ir y enseguida “el Payo” comenzó a crecer futbolísticamente. Ni bien estuvo de regreso en Banda Norte, se despachó con un triplete ante Talleres, por el Campeonato Algas Sport, en un cotejo que no pudo impedir la derrota de su equipo 4-3.

Había tenido antes, también, un paso fugaz por Newell’s Old Boys y también supo vestir la camiseta de Estudiantes del Imperio. Al margen de Pablo, otro de sus hijos, Andrés, lo imitó en probar suerte en Belgrano entre 2005 y 2007, con 33 partidos y 2 goles.
Hoy, el fútbol cordobés, despide a quien, además de ser el padre de “Pablito”, dejó huella propia en las canchas que pisó.

