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Deportes - Fútbol

Análisis. Las cinco razones por las que Talleres puede ganar el clásico ante Instituto

El equipo de Carlos Tevez llega al clásico cordobés con argumentos futbolísticos que invitan a la ilusión. La doble referencia de área, una creciente eficacia ofensiva, un nuevo mediocampo, una leve mejora defensiva y la vigencia de Guido Herrera aparecen como factores clave para que Talleres pueda imponerse ante la Gloria.

10 de marzo de 2026, 09:34
Las cinco razones por las que Talleres puede ganar el clásico ante Instituto
Talleres empató 0 a 0 con San Lorenzo en el Estadio Kempes por la 8° fecha del Torneo Apertura. Ante Instituto habrá variantes.

A poco de jugar el clásico con Instituto en el estadio Kempes, Talleres se prepara con la expectativa de volver a hacerse fuerte en un partido que puede marcar un punto de inflexión en el torneo. El equipo dirigido por Carlos Tevez mostró señales de crecimiento en varios aspectos del juego y hay al menos cinco razones futbolísticas que alimentan la ilusión albiazul de quedarse con el duelo.

1) La doble referencia de área, encendida

Aunque todavía no cuentan con el abastecimiento ideal, Ronaldo Martínez y Valentín Dávila se convirtieron en una alternativa interesante para el ataque de Talleres. El paraguayo, de 29 años, acumula nueve partidos con dos goles y dos asistencias, mientras que el juvenil de 19 suma ocho encuentros y también marcó dos tantos.

Entre ambos tuvieron participación directa en varios goles del equipo y, sobre todo, le dieron a Tevez una variante ofensiva que el plantel necesitaba. La imposibilidad de sostener un esquema con extremos naturales —por las lesiones de Rodrigo Depietri, Diego Valoyes y Bruno Barticciotto o los bajos rendimientos de Rick— obligó al DT a reinventar el ataque.

El aporte de Martínez y Dávila cobra más valor si se lo compara con el arranque de 2025, cuando Nahuel Bustos, Federico Girotti y Cristian Tarragona —quien se fue a mitad de año— sumaron seis goles entre todas las competencias. Hoy la “T” tiene nuevas alternativas y eso amplía el repertorio ofensivo.

2) Eficacia en ascenso

Talleres todavía tiene margen para mejorar su eficacia, pero ya muestra una tendencia positiva respecto de la temporada pasada. El equipo genera situaciones y empieza a convertir con mayor frecuencia en relación con lo que producía antes.

Aun así, la falta de contundencia le costó puntos importantes. Los empates frente a Vélez, Platense y Lanús dejaron la sensación de que el equipo pudo haber sumado más si hubiera aprovechado mejor las oportunidades creadas.

Si logra trasladar al clásico esa leve mejora en la definición, la “T” puede transformar su volumen de juego en una ventaja concreta.

3) La sociedad Galarza–Baroni y la pelota detenida

El mediocampo albiazul tiene hoy dos generadores de juego capaces de marcar diferencias: Matías Galarza y el juvenil Baroni. El paraguayo atraviesa un presente protagónico, llega más al área y tiene prioridad en la construcción ofensiva.

Baroni irrumpió con personalidad en el primer tramo del torneo —dos asistencias y un gol— aunque su influencia se redujo cuando se alejó de la posición cercana al “5”. Tevez busca que vuelva a ser desequilibrante desde la derecha, en una zona clave tanto para recuperar como para lanzar ataques.

Además, el equipo encontró una herramienta peligrosa en la pelota detenida. Desde allí ha surgido más de una jugada preparada que aprovechó el buen juego aéreo de Augusto Schott, quien suele ganar por sorpresa. A ese circuito también podría sumarse Jonathan Cristaldo, llamado a tener protagonismo.

4) Más equilibrio defensivo

La llegada de Juan Sforza le dio a Talleres un sostén importante en la mitad de la cancha. Su presencia permite que el equipo piense en dominar a partir de la posesión sin quedar descompensado.

Ese respaldo libera a Galarza para soltarse más en ataque y participar con mayor incidencia en la generación de juego. A eso se sumó la vuelta de Santiago Fernández, quien aportó una marcha más a la defensa.

El zaguero se muestra firme en la marca, anticipa bien y cierra espacios con eficacia, más allá de un error puntual en el partido ante Central Córdoba. Si el equipo logra consolidar ese equilibrio, tendrá una base sólida para afrontar el clásico. José Luis Palomino reemplazaría a Matías Catalán que no llegará al 100 al clásico.

5) Administración y el factor Herrera

Uno de los desafíos que todavía tiene Talleres es sostener el control del juego después de convertir. En varios partidos el equipo anotó y luego perdió dominio de la pelota, una situación que lo obligó a retroceder más de lo deseado.

Mejorar esa administración del resultado será clave para disimular algunas limitaciones y potenciar sus virtudes colectivas.

En ese escenario aparece un nombre determinante: Guido Herrera. El arquero y capitán lleva once años defendiendo el arco albiazul y ha sido protagonista en innumerables momentos decisivos.

Para cualquier plan que imagine Talleres en el clásico, su liderazgo y sus intervenciones pueden resultar determinantes. Si Herrera mantiene —o recupera— su gravitación habitual, la “T” tendrá un respaldo fundamental para aspirar a quedarse con el clásico cordobés.