Primera Nacional. Racing de Córdoba le ganó bien a Chaco For Ever: por qué revitaliza su ilusión
Con un doblete de Pablo Chavarría, la Academia volvió a celebrar en Nueva Italia después de casi dos meses. Se impuso ante un débil Chaco For Ever y busca el envión necesario para lo que viene.
Ya lucía lejana y poco se recordaba de aquella goleada ante Defensores de Belgrano. Ocurrió el 19 de abril. Tuvieron que pasar casi dos meses para que la alegría se repitiera. Racing de Nueva Italia volvió al triunfo a través de un 2 a 0 justo y necesario, que le permite suavizar tensiones por una campaña no esperada, pero que no alcanza para despejar las dudas sobre su futuro.
Su adversario fue Chaco For Ever, último en la tabla de posiciones, claramente merecedor de esa ubicación, un equipo que prácticamente no le generó por virtudes propias ninguna situación de riesgo a Gonzalo Laborda. Sólo la defección en un pase de Jonathan Bay, sobre el final del encuentro, le permitió a Ezequiel Pacheco ponerse mano a mano con el arquero, siendo éste el ganador del duelo.
Tras la victoria, la Academia respiró. En medio de las exigencias de sus hinchas pudo sacar adelante un encuentro en el que sí tuvo la iniciativa, pero en el que nunca pudo ser un claro dominador. Inclusive después de la expulsión de Lucas Pruzzo, a los 40 minutos del primer tiempo.

Esa circunstancia ocurrió luego del primer gol racinguista. Sobre la media hora de juego, Matías Machado fue tomado de la camiseta dentro del área rival, tras un tiro libre de Leandro Córdoba. La sentencia le correspondió a Pablo Chavarría, cuyo remate encendió el festejo.
Con un hombre más, la especulación más lógica indicaba que el triunfo sería más abultado y tranquilo. Entre muchas insinuaciones que no prosperaron, surgieron varias situaciones claras de gol. Y dos de ellas fueron clarísimas: los remates de Alan Olinick y de Sergio González rebotaron en el cuerpo de rivales cuando el contacto con la red era lo más posible.
El segundo tanto se hacía esperar. Racing no dominaba y su adversario no lo apuraba. En ese limitado goteo de situaciones de riesgo, apareció el pase mal dado de Mathías Silvera, que fue interceptado por Chavarría, quien cedió el balón hacia la derecha en donde apareció González. Éste sacó un zurdazo que no fue retenido por Gastón Canuto, pero que fue aprovechado por Chavarría para celebrar con la hinchada por segunda vez.

Transcurrían casi 10 minutos del complemento. Era mucho lo que todavía había para ver y jugar. Pero el trámite no modificó demasiado su rumbo. Racing tenía la pelota y se mostraba casi siempre en el territorio de su visita. Chaco For Ever no generó por sí mismo ni una situación de peligro. Sólo la citada mala cesión de Bay, que terminó en el remate de Pacheco, fue su única emoción fuerte y trunca.
El final no tuvo grandes matices. La búsqueda y el encuentro con la pelota siempre terminaba con un pase mal dado o la intercepción de un rival. Con el silbatazo de Maximiliano Manduco llegó la tranquilidad. Hacía mucho tiempo que los tres puntos no quedaban en Nueva Italia. La cosecha, alegremente recibida, distiende los ánimos en las tribunas y abriga la esperanza de una superación sostenida.

Por lo visto, Racing, que por diversos motivos está ofreciendo una formación muy distinta a las del comienzo del torneo, está, lógicamente, en proceso de rearmado. Es por eso que su estructura aún no se muestra consolidada. Pese a esas limitaciones, no cayó ante All Boys y volvió al triunfo con los chaqueños. La esperanza de su gente es que un resurgimiento pleno habilite mejores actuaciones y una conquista de puntos que lo impulse a nuevos desafíos.