La decisión de Lionel Scaloni aparece como uno de los focos centrales en la previa del encuentro porque involucra directamente al socio más importante de Lionel Messi en ataque. El capitán sigue siendo el eje alrededor del cual gira el juego argentino, pero las características del delantero que lo acompaña modifican los espacios, los movimientos y hasta la manera en que el equipo construye sus ataques.
En el debut, Lautaro Martínez fue titular debido a que Julián Álvarez llegaba condicionado por una lesión en uno de sus tobillos. El delantero del Inter se encontraba físicamente pleno y por eso recibió la confianza del entrenador. Sin embargo, su actuación tuvo escasa gravitación. Participó poco del circuito ofensivo, encontró pocas conexiones con Messi y tuvo dificultades para imponerse entre los centrales rivales.
En sus tres tantos, el "10" fue habilitado por Rodrigo De Paul, el rebote que dio Zidane ante un tiro de Alexis Mac Allister y por Nicolás González. "El Toro" era un jugador para romper una defensa cerrada como la de Argelia al inicio del juego. Pero no fue determinante porque el juego lo abrió Messi.

Cuando ingresó Julián Álvarez, el equipo mostró otra dinámica. Sin necesidad de monopolizar las acciones, el atacante aportó movilidad, presión y desmarques constantes, elementos que históricamente le permitieron complementarse de manera más natural con Messi. El cordobés ofrece más variantes que su competidor, sobre todo para el juego directo y en la presión para la salida rival y post pérdida.
Al igual que Martínez no tuvo la gravitación esperada, quizás por la ansiedad. Esta vez por la lesión volvió a arrancar como suplente, pero siempre se impone.
Si Scaloni decide sostener a Lautaro, Argentina apostará a un delantero con mayor capacidad para jugar dentro del área. El ex-Racing es un finalizador nato, especialista en atacar centros, fijar centrales y resolver jugadas con pocos contactos. Cuando el equipo logra instalarse cerca del arco rival, Lautaro suele convertirse en una amenaza permanente.

Además, su presencia puede resultar valiosa ante una selección austríaca que seguramente intentará reducir espacios en la zona central. Tener una referencia clara dentro del área puede facilitar las descargas de Messi y potenciar los envíos de los laterales o de los mediocampistas que lleguen por sorpresa.
Pero también existen aspectos que pueden jugar en contra de esa elección. Lautaro necesita que el equipo lo abastezca. Su influencia disminuye cuando debe alejarse demasiado del área o participar en largas secuencias de elaboración. En el debut se lo vio desconectado durante varios pasajes y esa falta de participación terminó afectando la fluidez ofensiva general.

La alternativa de Julián Álvarez ofrece un escenario diferente. El delantero del Atlético Madrid tiene una enorme capacidad para interpretar los movimientos de Messi. Retrocede para asociarse, se desplaza hacia los costados, arrastra marcas y genera espacios para que el capitán encuentre zonas libres donde recibir.
Su principal fortaleza radica precisamente en la movilidad. Julián no espera la pelota; la busca constantemente. Presiona alto, obliga al error rival y aporta una intensidad que muchas veces contagia al resto del equipo. Esa dinámica suele beneficiar a Messi porque le permite recibir con menos adversarios alrededor y encontrar líneas de pase más claras.
No es casual que durante el Mundial de Qatar 2022 se produjera una situación muy similar. Lautaro Martínez comenzó el torneo como titular, pero el crecimiento de Julián Álvarez terminó modificando la estructura ofensiva. Scaloni encontró en el cordobés un complemento ideal para Messi y, desde entonces, el equipo ganó profundidad, presión y capacidad para atacar los espacios.
Aquella sociedad fue una de las claves de la conquista mundial. Julián interpretó a la perfección cuándo acercarse al capitán y cuándo alejarse para abrir huecos en las defensas rivales. Lautaro, mientras tanto, pasó a desempeñar un papel importante como alternativa de recambio.

Claro que el contexto actual presenta diferencias. Lautaro atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y llega con un respaldo futbolístico superior al que tenía hace cuatro años. Además, su experiencia y capacidad goleadora continúan siendo argumentos de peso para conservar la titularidad.
Por eso la decisión no resulta sencilla. Scaloni deberá definir si prioriza la presencia de un atacante más específico para el área o si apuesta por un delantero que potencia el juego colectivo y la conexión con Messi.
Probablemente el análisis del cuerpo técnico se concentre en qué tipo de partido imagina frente a Austria. Si espera un encuentro cerrado, con pocos espacios y necesidad de peso ofensivo dentro del área, Lautaro puede ofrecer soluciones. Si prevé un duelo dinámico, con transiciones rápidas y necesidad de presionar alto, Julián parece tener ventajas.
Lo cierto es que cualquiera sea la elección, la figura de Messi seguirá siendo determinante. Sin embargo, la experiencia reciente indica que el rendimiento colectivo de la Selección puede variar considerablemente según quién ocupe el puesto de centrodelantero. Y allí aparece la gran incógnita de cara al choque en Dallas: continuidad para Lautaro o regreso de Julián. Dos caminos distintos para intentar llegar al mismo objetivo.