Entre cowboys, sombreros y banderas argentinas. La previa del Mundial se muda al lugar donde comienza el Lejano Oeste

Fort Worth está a 30 minutos de Dallas y tiene un espacio en el que hay estructuras de los tiempos de los cowboys. Y sí, había presencia cordobesa también.

21 de junio de 2026 a las 09:41 a. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
La previa del Mundial se muda al lugar donde comienza el Lejano Oeste
Cómo es el pueblo en el que empieza el Lejano Oeste de Estados Unidos.

Lo primero que sale es un "guau". Porque hay lugares que se conocen antes de visitarlos. Los conoce por las películas. Por las series. Por esas escenas de la infancia en las que los cowboys avanzaban por calles de tierra, los caballos quedaban atados frente a los saloons y el horizonte parecía no tener fin. Fort Worth genera exactamente esa sensación.

Apenas a media hora de Dallas y a pocos minutos de Arlington, donde este lunes a las 14 la selección argentina enfrentará a Austria por la segunda fecha del Grupo J, aparece una ciudad que parece haberse quedado detenida en otro siglo. Una ciudad que los texanos presentan con orgullo como "el lugar donde comienza el Oeste".

Y por unas horas, también fue el lugar donde comenzó la previa argentina.

Cómo es el pueblo en el que empieza el Lejano Oeste de Estados Unidos.
Cómo es el pueblo en el que empieza el Lejano Oeste de Estados Unidos. (La Voz. )

Miles de hinchas viajaron a Estados Unidos para seguir a la selección en el Mundial. Algunos llegaron desde Argentina. Otros viven hace años en distintos rincones del país norteamericano. Muchos de ellos terminaron confluyendo en el mismo punto: los históricos Stockyards de Fort Worth. El lugar es una cápsula del tiempo.

Las construcciones de ladrillo conservan la estética original de finales del siglo XIX. Las calles adoquinadas parecen resistirse al paso de los años. Los viejos depósitos, los tanques de agua, los galpones ferroviarios y las fachadas de madera hacen que por momentos resulte difícil recordar que uno está en 2026. El calor texano ayuda.

También los sombreros. Apenas comienza la recorrida, un visitante presta uno para la ocasión. Valen no menos de 50 dólares. Pueden costar mucho más. Todos se sacan fotos con los sombreros. Y esas imagenese provocan sonrisas. Incluso hay carteles en los locales para que no se saquen selfies con los sombreros. Porque en Fort Worth todos parecen querer convertirse, aunque sea por un rato, en protagonistas de una película del Lejano Oeste.

Y funciona. Basta caminar unos metros para encontrar tiendas repletas de botas, cinturones de cuero, espuelas, hebillas gigantes y sombreros de todos los tamaños. Lo dicho, no son baratos. Pero eso parece importar poco. Lo que se compra no es solamente un accesorio. Es la experiencia. Mientras los turistas sacan fotos y recorren cada rincón, aparecen las primeras camisetas argentinas. Una pareja reconoce el micrófono de La Voz.

"Aguante La Voz del Interior", gritan entre risas.

Otro hincha encuentra una definición perfecta para la situación. "Esto es General Belgrano de Texas", lanza mientras señala la cantidad de argentinos que caminan por las calles.

Cómo es el pueblo en el que empieza el Lejano Oeste de Estados Unidos.
Cómo es el pueblo en el que empieza el Lejano Oeste de Estados Unidos. (La Voz. )

La frase es una exageración pero marca el intento por mostrar lo exótico del lugar. Y, a la vez, relaciona con lo argentino. Porque Argentina está por todos lados. En las veredas. En los locales. En los restaurantes. En las filas para comprar recuerdos. En cada esquina aparece una bandera celeste y blanca.

La previa mundialista se mezcló con la cultura cowboy y el resultado es una postal difícil de imaginar en cualquier otro lugar del planeta. Una cordobesa de Capital, que también recorría los Stockyards, cuenta que está fascinada con la visita. Dice que siempre le llamó la atención el universo de los cowboys y que poder verlo de cerca supera cualquier expectativa. Le encanta Estados Unidos, aseguró, mientras observaba el movimiento constante de turistas y los detalles de una ciudad que convirtió su propia historia en una atracción. Y es fácil entenderla. Fort Worth no intenta parecer antiguo. Lo es. O al menos logra transmitirlo.

En la avenida principal todavía circulan los famosos arreos de ganado que hicieron célebre a la ciudad. Los rodeos siguen convocando público. Los saloons continúan funcionando. Y los viejos trenes que alguna vez conectaron esta región con el resto del país permanecen exhibidos como símbolos de una época que ayudó a construir el imaginario del Oeste norteamericano.

Todo parece preparado para que aparezca un sheriff doblando una esquina. O Marty McFly bajando de una locomotora en la películo Volver al Futuro 3. La referencia surge sola frente a una de las viejas formaciones ferroviarias restauradas que hoy forman parte del paisaje turístico. Decenas de personas se detienen para fotografiarse allí. Los argentinos también.

Porque el Mundial tiene esa capacidad. Convierte cualquier destino en una excusa para encontrarse. A pocos metros aparece otro grupo tomando mate. Uno de ellos vive en Miami desde hace siete años. Es hincha de Lanús. Lleva el termo bajo el brazo y observa el movimiento con tranquilidad. "Tenemos una peña allá. Hay de Belgrano, de Talleres, de todos lados", cuenta. El mate circula mientras habla de fútbol, de asados y de las diferencias entre la carne argentina y el famoso barbecue texano.

Recomienda el brisket, la carne ahumada que se convirtió en una especialidad regional. Habla de cortes, de costumbres y de encuentros. Como ocurre tantas veces lejos de casa, la conversación deriva naturalmente hacia Argentina. La selección aparece en cada charla.

Messi aparece en todas. Porque faltan apenas horas para el partido contra Austria y la expectativa crece. Se nota en las camisetas. En las banderas. En los grupos que empiezan a multiplicarse por las calles. En los saludos entre desconocidos. En la sensación de que algo importante está por pasar. Fort Worth vive de contar su historia. Argentina, por estas horas, está escribiendo la suya. Y en ese cruce inesperado entre cowboys y campeones del mundo aparece una de las imágenes más curiosas de este Mundial: miles de argentinos haciendo la previa en el sitio exacto donde alguna vez comenzaba el Lejano Oeste.

El lunes, la acción se trasladará al estadio de Arlington. Allí estarán los goles, los nervios, la tabla de posiciones y la ilusión de dar otro paso rumbo a los octavos de final. Pero este sábado la historia fue otra. La historia estuvo en estas calles de ladrillo, en los sombreros prestados, en los mates compartidos y en las banderas argentinas que aparecían detrás de cada esquina. Como si alguien hubiera mezclado una película de cowboys con una concentración mundialista. Y como si, por unas horas, Córdoba y Argentina hubieran encontrado una nueva sucursal en el corazón de Texas.

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