Paro de AFA. La pelota rehén: dirigentes alineados, hinchas hartos y un sistema en jaque

La investigación judicial, los respaldos cerrados a la conducción y el estallido de las tribunas configuran un escenario inédito en la AFA, donde el poder dirigencial enfrenta su momento más delicado y el hincha dejó en claro que la paciencia tiene un límite.

01 de marzo de 2026 a las 09:01 a. m.
La pelota rehén: dirigentes alineados, hinchas hartos y un sistema en jaque
Algunos equipos salieron a la cancha con esa remera en apoyo a AFA.

La pelota está desorientada. Luce golpeada y sin rumbo. Por estos días recorre los caminos lógicos que le indican los futbolistas, pero sabe que en poco tiempo deberá parar; que, en lugar de seguir mostrando su redonda brillantez, que en vez de lucir su seductora imagen, será guardada en las frías y desoladas utilerías de los clubes.

Ese será el destino próximo y temporario de la que “no se mancha”, sometida a los caprichos de una estructura que parece haber reunido, en menos de 10 años de gestión, todas las sospechas y los conflictos que caracterizaron históricamente la conducción del fútbol argentino.

En ese sentido, la única y gran diferencia de estos días respecto del pasado es que la Justicia ha asomado el hocico y ha comenzado a olfatear aromas raros, cuya procedencia nunca antes había podido conocerse. Ni Alfredo Francisco Cantilo ni Julio Grondona, los anteriores conductores de la AFA, fueron sometidos a investigación, aun cuando este último convivió con gobiernos de distintos sesgos ideológicos.

Claudio "Chiqui" Tapia.
Claudio "Chiqui" Tapia. (Clarín)

En esta etapa, en la que todavía todo es presunción, la distribución de las camisetas en este partido fuera de las canchas dejó ver distintas adhesiones. Por un lado, estuvieron quienes reafirmaron, con una casaca, el apoyo a la dupla Claudio Tapia–Pablo Toviggino; en tanto que sólo Estudiantes de La Plata volvió a manifestarse en contra de la conducción de la casa del fútbol. Mientras tanto, otros decidieron no intervenir activamente al argumentar que ya lo habían hecho antes. A ese cuadro de enfáticos apoyos y cautelosos silencios se suma la ausencia de opinión de Futbolistas Argentinos Agremiados, la entidad que nuclea a los principales actores, en este caso afectados por la decisión de los dirigentes de interrumpir sus actividades.

Ese escenario tiene más matices, que explican la dimensión del conflicto. En la dirigencia de los clubes hay muchos funcionarios políticos o judiciales que ideologizan sus diferencias, aunque el tema en discusión implique la posible existencia de graves hechos de corrupción. La fidelidad política y el espíritu de cuerpo gobiernan las decisiones, aun cuando se trate de acciones de generalizado perjuicio social.

Claudio Tapia, presidente de AFA. (AP)
Claudio Tapia, presidente de AFA. (AP) (AP)

El canto de los hinchas

Mientras tanto, sobresalió nítidamente el rotundo repudio al presidente de la AFA por parte de algunas hinchadas que, en distintos estadios, hicieron oír su voz de hartazgo y rechazo hacia quienes, a través de arbitrajes muy cuestionables y otras decisiones no menos criticables, pusieron un manto de duda sobre mucho de lo que estuvo en juego en estos últimos años.

Eso llamó la atención y demuestra que el alcance de la política y de los dirigentes, afortunadamente, es limitado. Bastó ver la masividad de la música y de la letra contra Tapia para entender que el hincha de fútbol no quiere más injusticias ni acepta más imposiciones. El poder en las tribunas, en este caso, no ha sido menguado por ningún acuerdo entre las dirigencias y los barrabravas.

El rechazo del hincha común es, quizá, lo más destacable en esta realidad envuelta en críticas y prepotencia, y que parece advertir un final obviamente impredecible. Esto demuestra que todo tiene un límite y que los cánticos encierran un pedido de “no va más” que, por las características de los principales protagonistas, no parece probable que suceda. Ojalá ocurra lo contrario.