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Mundial 2014: los complejos brasileños

Análisis. No son horas fáciles para el pueblo del país anfitrión. No obstante, en la cancha, tienen con qué para atreverse a soñar.

13 de junio de 2014 a las 10:24 a. m.
Mundial 2014: los complejos brasileños
En las calles, el pueblo brasileño expresó su descontento (Foto: AP).

Cuántos complejos vive Brasil. Que si disfrutar la Copa del Mundo en medio de una situación social tirante y, por momentos, violenta. Que si festejar el triunfo frente a Croacia, a pesar del penal inventado y las faltas que no vio el árbitro japonés. Ayer, en la zona mixta (donde los jugadores hablan con la prensa) pocos periodistas brasileños se animaron a preguntar si, desde la cancha, se había escuchado el canto duro y hostil contra Dilma Rousseff.

Pero, al final y al cabo, lo hicieron. "No somos políticos, somos futbolistas", dijo Gustavo algo molesto por el tema que le habían propuesto. No son horas fáciles para ser brasileño. Un pueblo que recuerda con orgullo las multitudinarias manifestaciones que realizó el año pasado, que, según dicen, los igualaron a los argentinos.

Aquella vez sintieron que también eran capaces de sacar su descontento a la calle y pudieron hacer su propio “Panelazo” (“Panela” es cacerola). El pueblo habló ayer, en el Arena Corinthians que recibió la apertura de esta Copa del Mundo, pero también disfrutó por momentos del fútbol que puede dar su selección.

Tiene con qué. Las asociaciones de Neymar, Oscar, Marcelo y Dani Alves producen un placer estético que es difícil de desconocer. Uno puede estar enojado, pero lo cortés no quita lo valiente. Será así hasta el final.

Brasil lleva siete años organizando esta Copa del Mundo. Y varios meses de protestas en las calles. Ayer, fue el día de comienzo del Mundial. La presión irá aumentando. Ese es el problema que crea tantos complejos.