Oro en medio de la tormenta. Leandro Córdoba, la joya que Racing quiere exportar

Mientras la Academia atraviesa un presente futbolístico lleno de dudas, el delantero del interior cordobés se transformó en la gran aparición de la Academia. La dirigencia ya piensa en una transferencia internacional.

18 de mayo de 2026 a las 10:09 a. m.
Leandro Córdoba, la joya que Racing quiere exportar
Leandro Córdoba, delantero de Racing de Córdoba.

En Nueva Italia cuesta encontrar certezas. Racing se acostumbró en las últimas semanas a convivir con preguntas incómodas, resultados que no aparecen y una tabla que duele. Tres puntos de los últimos 24 posibles explican buena parte de la preocupación.

El equipo que arrancó el año armado para pelear arriba hoy mira más de cerca el fondo que la cima. Y en ese combo de frustración, lesiones, bajos rendimientos y decisiones futbolísticas que no terminaron de cerrar, apareció una noticia inesperada: en medio de la tormenta, Racing encontró una joya. Y esa joya tiene tonada cordobesa.

Porque mientras la Academia intenta salir del pozo futbolístico, Leandro Córdoba se transformó en el jugador que más ilusiona a todos en Nueva Italia. El pibe que llegó sin demasiados flashes desde Devoto hoy es la figura del equipo, el más desequilibrante, el que levanta aplausos incluso en tardes grises. Y también el nombre que empieza a sonar fuerte en el mercado.

Racing de Córdoba en la Primera Nacional 2026.
Racing de Córdoba en la Primera Nacional 2026. (Prensa Racing.)

Una aparición que ilusiona

Tan fuerte, que en Racing ya hay una idea concreta: escucharán ofertas, pero el objetivo es venderlo al exterior. No a Primera División. No a un grande del país. Afuera.

En el club creen que ahí está el verdadero salto económico. Y también entienden que el delantero tiene condiciones para pegar ese salto antes de quemar etapas en el fútbol argentino. Algo parecido a lo que ocurrió con Julián Vignolo, transferido al fútbol francés desde la Primera Nacional. Aunque puertas adentro algunos van incluso más allá cuando comparan potenciales.

Córdoba vive un momento soñado en Racing y sueña con ir por más.
Córdoba vive un momento soñado en Racing y sueña con ir por más. (Ramiro Pereyra. )

“Julián era velocidad pura. Pero Leandro tiene otra cosa. Adentro del área te liquida”, cuentan en Racing. Y enseguida aparecen las descripciones futboleras de vestuario, esas que suelen explicar mejor que cualquier scouting: tiene los dos perfiles, gambetea, aguanta, retrocede para defender, arrastra marcas y juega con una personalidad impropia para su edad.

En Nueva Italia algunos se animan a una comparación pesada, imposible de sostener todavía pero útil para entender el entusiasmo que genera: una mezcla entre Sergio “Kun” Agüero y Ariel Ortega. Salvando las enormes distancias, claro. Pero con algo en común: esa capacidad para jugar entre golpes, para recibir patadas y seguir de pie. “Es un animal, no lo pueden mover”, dicen.

Del interior profundo

La historia de Córdoba también ayuda a construir el personaje. Porque no apareció desde una estructura gigante ni llegó con cartel de promesa fabricada. Viene del interior profundo de Córdoba, de Sociedad Deportiva Devoto, donde explotó a fuerza de goles. Y no fueron pocos: 33 tantos en una temporada soñada que incluyó títulos en Apertura y Clausura de la Zona Centro. Ahí empezó todo.

Los dirigentes de Racing fueron a verlo casi como quien va a buscar una apuesta. Y terminaron encontrando mucho más. Lo llamaron para una prueba amistosa con la Cuarta de Belgrano y el pibe respondió como responden los que tienen hambre: metió dos goles y se ganó el contrato.

Su relato no fue desde un inicio un cuento de rosas, porque años antes de explotar en Racing también pasó por Belgrano. Duró apenas un mes.

“Extrañaba mucho y era delicado con la comida”, contó alguna vez entre risas. En la pensión hubo problemas porque le cocinaban aparte que al resto y terminó volviendo a Devoto. Lo que parecía un retroceso terminó empujándolo hacia adelante.

Después apareció Instituto. La Gloria lo quiso para Reserva. Pero Racing ofreció algo distinto: contrato. Y para un chico del interior, con familia detrás y necesidades reales, eso pesó. Mucho.

“Pensé en lo que más me servía”, explicó Córdoba. Y vaya si le terminó sirviendo.

Córdoba vive un momento soñado en Racing y sueña con ir por más.
Córdoba vive un momento soñado en Racing y sueña con ir por más. (Ramiro Pereyra. )

Hace ruido en medio del silencio

Porque hoy, en un equipo que decepciona, él es casi la única certeza futbolística. Mientras Racing todavía intenta entender por qué aquel plantel armado para pelear arriba nunca encontró regularidad, Córdoba se consolidó como el jugador más determinante del campeonato para la Academia.

El contexto también potencia lo suyo. Porque brillar en un equipo que gana siempre es importante. Pero hacerlo en medio de un presente complejo suele tener otro valor. Córdoba aparece cuando Racing más lo necesita. Cuando el equipo no juega bien. Cuando el nerviosismo baja desde la tribuna. Cuando la pelota quema. Y eso en el fútbol vale muchísimo.

Claro que el otro partido ya empezó a jugarse fuera de la cancha. Racing necesita vender. Necesita ordenar números, sostener salarios al día, continuar obras en el predio y fortalecer una estructura que creció mucho en los últimos años pero que todavía convive con limitaciones económicas típicas de la categoría.

Por eso en Nueva Italia saben que Córdoba puede convertirse no solo en una transferencia importante, sino en la transferencia.

La que acomode cuentas. La que permita planificar. La que confirme que Racing también puede transformarse en un club exportador. Aunque antes habrá otra discusión inevitable: cuánto tiempo podrán retenerlo.

Porque el mercado ya empezó a mirar. Y en un fútbol argentino donde cada vez cuesta más sostener proyectos, un delantero joven, encarador, con gol, personalidad y hambre resulta un combo demasiado tentador.

Córdoba vive un momento soñado en Racing y sueña con ir por más.
Córdoba vive un momento soñado en Racing y sueña con ir por más. (Ramiro Pereyra. )

Más todavía si viene del ascenso y todavía parece estar lejos de su techo.

Mientras tanto, Racing intenta sobrevivir a su crisis futbolística. El próximo partido ante Los Andes aparece como una final emocional además de deportiva. El equipo necesita puntos, pero sobre todo necesita recuperar algo de confianza.

En medio de todo eso, Córdoba sigue gambeteando rivales y creciendo partido a partido. Como si no sintiera el peso del contexto. Como si en realidad ya estuviera jugando en otra categoría.

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