El gol que abre una puerta. Lázaro pide pista en la Gloria y Flores suma razones para creer

El delantero de 21 años hizo un golazo inolvidable ante Lanús y se posiciona como una alternativa concreta para el segundo semestre. Mientras tanto, el DT sostiene una campaña con números que convencen.

01 de junio de 2026 a las 09:56 a. m.
Lázaro pide pista en la Gloria y Flores suma razones para creer
Luna y Lázaro festejaron juntos el triunfo de Instituto en Copa Argentina.

Mientras el plantel de Instituto disfruta de dos semanas de vacaciones y el mercado de pases comienza a moverse en silencio, en Alta Córdoba quedó flotando una certeza después de la clasificación ante Lanús: Jeremías Lázaro puede transformarse en una pieza importante para el equipo que viene.

El fútbol suele ser cruel con los tiempos de los juveniles. A veces exige respuestas inmediatas cuando los procesos todavía están en construcción. Por eso el sábado en Rosario tuvo algo de reivindicación para el delantero de 21 años.

Porque no fue solamente un golazo de tiro libre para sellar el 2-1 y la clasificación a los octavos de final de la Copa Argentina. Fue también el premio a una espera larga, a un camino de trabajo silencioso y a una confianza que nunca dejó de alimentar para vivir una noche así.

La imagen quedó grabada. Pelota detenida, distancia ideal y un remate perfecto al ángulo. Un gol de esos que cambian partidos y que también pueden cambiar historias. Lázaro no improvisó. Después contó que durante la semana practica esas ejecuciones junto a Alex Luna y otros compañeros. Cuando le tocó asumir la responsabilidad, no dudó.

“Estoy contento porque pude ayudar al equipo”, explicó después de una noche que seguramente tardará en olvidar.

Una aparición que entusiasma

Sus palabras también dejaron entrever algo que en Instituto valoran mucho: la fortaleza mental para soportar momentos adversos. “Vengo trabajando mucho, me costó”, admitió. Y justamente ahí aparece uno de los aspectos más interesantes para analizar de cara al segundo semestre.

Porque el futuro de Alex Luna todavía es una incógnita. El propio futbolista dejó abierta la posibilidad de haber disputado su último partido con la camiseta albirroja. Si llegan ofertas y se concreta una venta, Instituto deberá decidir si sale al mercado o si apuesta por soluciones que ya tiene dentro de casa.

Y en ese escenario, Lázaro levantó la mano.

Su ingreso ante Lanús aportó frescura, movilidad y decisión. Mostró personalidad para pedir la pelota y determinación para asumir una responsabilidad enorme en un partido decisivo. Características que suelen ser tan valiosas como las condiciones futbolísticas.

Un panorama alentador en Instituto

Mientras tanto, Diego Flores ya piensa en una pretemporada extensa, de al menos seis semanas, para preparar el debut en el Clausura frente a Vélez y también los octavos de final de la Copa Argentina. Y los números del entrenador ayudan a sostener la ilusión.

Cuando llegó, no fueron muchos los que apostaron por él. Sin embargo, los resultados terminaron respaldando la elección. En 14 partidos dirigidos consiguió ocho triunfos, avanzó dos fases en Copa Argentina y obtuvo el 62 por ciento de los puntos en juego.

Más allá de las discusiones futbolísticas o de los momentos de irregularidad que atravesó el equipo, las estadísticas muestran una evolución concreta. Flores encontró respuestas en varios futbolistas y ahora parece haber descubierto otra alternativa que puede resultar clave.

Instituto todavía no sabe qué nombres tendrá cuando vuelva a competir. Lo que sí sabe es que encontró una clasificación importante, un entrenador que suma resultados y un pibe que, con un derechazo al ángulo, dejó de ser una promesa para empezar a convertirse en una opción real.

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