Videos. Dos historias que explican el Belgrano-Talleres: la nena socia de los dos y los que vieron “mil” clásicos
Que este partido es especial es una verdad que afirman estas historias. La de Victoria, la bebé a la que su papá la asoció a la “T” y la mamá a la “B”. Y la de los hinchas que las vivieron de todo con celestes y albiazules.
Un clásico cordobés no dura 90 minutos. A veces dura toda una vida. Cuando se enfrentan Belgrano y Talleres, la ciudad cambia de ritmo. Late distinto. Más rápido. Más fuerte. Para muchos hinchas es un partido especial. Y las dos historias que cuenta La Voz dan muestra de esa verdad. “La nena que es hincha de los dos y los socios que vieron mil partidos”, son las notas que están en esta nota de la previa del Belgrano-Talleres que hoy tendrá su edición 407.
Victoria, la nena única
Lo de Victoria es así. Tiene un año y siete meses. Es hija de Liana Peralta y de Javier Jaime. La pareja se conoció en el baile de La Mona Jiménez en el Sargento Cabral. “Sabíamos que éramos de equipos distintos. Yo de Talleres y ella de Belgrano... pero no lo hablamos al tema, ja, ja. Esto avanzó y llegó ‘Vicky’... y bueno... se puso lindo todo”, suelta la carcajadas Javier ante la mirada de Liana, que metió anécdota. “Yo la llevé a asociarla, de una... Victoria tiene el carné de Belgrano. Y después me enteré que Javier la asoció a Talleres, ja, ja”, siguen las risas.

A todo lo retrata Nicolás Bravo, reportero gráfico de La Voz. Ese “todo” pasa en la sede integral. “El mensaje es ese: que hay que tolerarse. Que somos cordobeses, que somos de Belgrano o de Talleres. Que da lo mismo. Que nuestra hija crezca en libertad. Que decida. Nadie le va a decir lo que tiene que hacer”, explican en el video para el reel de Instagram de Deportes. Victoria, mientras, corretea con las dos remeras. Sabe hacer la seña del “parche pirata”. También sabe hacer la “T”. Y es feliz. Es de los dos y no lo sabe. O quizá si lo sepa. Tiempo al tiempo. Y si se trata de tiempo nadie mejor que los protagonistas de la siguiente historia...
Mario y Carlos, lo que vieron todo
Para Mario Sapp y Carlos Berrondo el Belgrano-Talleres es algo más: una forma de medir el tiempo. Entre los dos (dicen ellos y dicen sus amigos) ya vieron “mil” clásicos. Obvio que no es una cifra exacta. Pero sirve marcar que se pasaron una vida “mirando el mismo partido”. Mario Sapp tiene 86 años. Y sigue yendo a la cancha. A veces con familia. A veces solo. Es famoso este hincha de Belgrano, que hace unos años se hizo viral por haber ido a Villa Mercedes “solito mi alma” para presenciar un partido de Copa Argentina.
El señor Sapp es hincha desde que nació, dice. Y esa experiencia le permite aseverar que hoy mira los clásicos con la serenidad que da la sapiencia. Ya no se desespera por cada jugada. No lo necesita. Y en su visita a La Voz muestra esos carné antiguos en los que se lo ve siendo un niñito. “Vamos Belgrano, viejo nomás”, le susurra a la cámara para el video en redes sociales. “Son partidos que se juegan con el alma. Y que nadie quiere perderlos”, afirma.
Padre de Gustavo y Paula, extraña sus días con “Chiqui”, su esposa, quien ya no está pero “sigue estando”, cuenta. Mario tiene seis nietos que le llenan el corazón.

Es socio vitalicio y le cuenta de eso a Carlos Berrondo, exjugador. Don Berrondo puede ostentar que jugó en Talleres y en Belgrano. También extraña a su esposa, Elsa. Disfruta de sus días con Paula, Viviana, Pablo y Yanina, sus hijos. Tiene nueve nietos. Dos juegan en las inferiores de Talleres. “Tengo 78 años. Toda la vida de Talleres. Siempre yendo a la cancha a ver al equipo, en las buenas y en las malas”, relata en su visita a la sede integral de La Voz, donde le hace las fotos José Gabriel Hernández.
A Carlos lo acompaña su hija Viviana. Y ella, como Paula, la hija de Mario, se sorprenden al escucharlos hablar de los clásicos. “Vimos como mil en toda nuestra vida”, ja, ja. Los recuerdan con relatos repetidos una y otra vez como si estuvieran en una sobremesa familiar. No paran.

“Lástima que vienen empatando seguido”, coinciden. “Me gusta Talleres”, analiza Carlos, quien fue parte de aquella generación que compartió vestuario con figuras como Daniel Willington y otras glorias. “Este sabe de fútbol, pero yo también, ja”, se ríe Mario, una celebridad en Alberdi.
No hay polémica en la charla. No hay grieta. Todo va con aceptación, como corresponde. Porque el clásico también es eso. Folklore. Memoria. Historia compartida.


“¿Así que viene una nena que es ‘de los dos’? Va a tener que decidir cuando sea grande, ja, ja”, bromearon Mario y Carlos. A la misma broma la hicieron mamá y el papá de Victoria. Acaso su nombre sea literalmente la “victoria” de la tolerancia, de la inclusión y el respeto. Es fútbol. Es Córdoba. Es Belgrano o Talleres. Da igual.
