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Deportes - Fútbol

Detrás de escena. El golazo que encendió a Ricky Centurión… y a todo Racing

El ex-Boca brilló el domingo en Nueva Italia, se lo vio pleno, como hacía tiempo no pasaba, y Manuel Pérez celebró su tanto con euforia. El desafío ahora será sostener ese nivel.

22 de abril de 2026, 15:16
El golazo que encendió a Ricky Centurión… y a todo Racing
Centurión frotó la lámpara este domingo en el Sancho.

Hay goles que valen tres puntos. Y hay goles que dicen algo más. Que abren puertas, que cuentan historias, que devuelven sonrisas. El de Ricardo Centurión en Nueva Italia tuvo un poco de todo eso. Fue un golazo, sí. Pero también fue una escena cargada de sentido: para él, para Racing y para un proyecto que necesita de su mejor versión.

La noche, con lluvia incluida, ya tenía ese aire de partido especial. Racing le ganaba bien a Defensores de Belgrano, pero cuando la pelota le quedó a “Ricky” afuera del área, el tiempo pareció frenarse. Un control, un enganche corto para sacarse la marca y un derechazo que viajó con destino de cuadro. La volada del arquero, apenas decorativa. El 2-0 explotó en el Miguel Sancho. Y ahí empezó otra historia.

Porque el gol no terminó en la red. Siguió en el festejo. En la corrida de Centurión, en sus brazos abiertos, en la descarga de un jugador que venía buscando este momento desde hace meses. No fue un festejo más. Fue una liberación. Los que lo conocen aseguran que estaba feliz. Muy feliz. Sin declaraciones, sin micrófonos, sin necesidad de explicar nada: habló en la cancha.

El desahogo en el palco

También habló el presidente. O mejor dicho, gritó. Manuel Pérez, el hombre que fue a buscarlo en enero cuando muchos dudaban, apareció en un video que se volvió viral en el mundo Racing: eufórico, abrazado con todos, saltando como si fuese un gol de una final. No era para menos.

Había sido una apuesta fuerte, una negociación rápida pero cargada de convicción, una decisión que implicaba creer en un jugador que buscaba reinventarse.

Aquel 13 de enero, bajo el calor cordobés, Centurión llegaba a nuestra ciudad mientras aún se recordaba una frase que resonó fuerte por estas tierras. “A mí no se me cae ningún anillo si tengo que ir a jugar la B Nacional”, había dicho “Ricky” días atrás.

Venía de Oriente Petrolero, con rodaje, pero también con la mochila de los años irregulares. Racing le ofreció algo más que un contrato: le ofreció un lugar. Pérez lo dijo sin rodeos: familia, contención, un entorno donde volver a empezar.

Entre la felicidad y el desafío

El arranque no fue sencillo. Ocho fechas sin goles, algunas lesiones, la lógica adaptación. Incluso hubo charlas cara a cara, ajustes, pequeñas tensiones que forman parte de cualquier proceso. Pero nunca se rompió el hilo. En Racing lo esperaron. Y Centurión, de a poco, empezó a devolver.

El domingo fue el punto más alto. No solo por el gol, sino por lo que representa. Porque Racing necesita de ese Centurión. Del que encara, del que se anima, del que marca diferencias. Si quiere pelear por el ascenso a Primera, la Academia sabe que necesita que su “refuerzo estrella” sostenga este nivel.

Ahí está el desafío. No en un destello, sino en la continuidad. En transformar ese golazo en un punto de partida. En hacer de esa noche lluviosa algo más que un recuerdo lindo.

Racing se ilusiona. Pérez se ilusiona. Y Centurión, otra vez protagonista, parece haber encontrado algo más que un equipo: encontró un lugar donde volver a ser feliz. Ahora le toca sostenerlo. Porque si eso pasa, el sueño de pelear arriba dejará de ser solo una ilusión.