Rumbo al Mundial. Edin Dzeko, el diamente bosnio: la historia del goleador que sobrevivió a la guerra

Es la figura de Bosnia y viene de dejar en el camino a Italia en la clasificación. Su historia, una historia de superación.

17 de abril de 2026 a las 03:16 p. m.
Edin Dzeko, el diamente bosnio: la historia del goleador que sobrevivió a la guerra
Edin Dzeko, el dimanet Bosnio que quiere todo en el Mundial 2026.

Bosnia y Herzegovina dio el batacazo al eliminar a Italia de la Copa del Mundo, y semejante hazaña tuvo un héroe veterano: Edin Džeko. El delantero de 40 años convirtió el empate agónico ante Gales –luego Bosnia se impuso por penales– y jugó el partido completo frente a los italianos, alargue incluido.

Tras esas actuaciones y la clasificación, el nombre de Džeko volvió a instalarse en la consideración general, aunque su recorrido en el fútbol de élite resulta extenso y cargado de logros: más de mil partidos disputados, 464 goles entre clubes y selección, cuatro veces elegido mejor futbolista del año en su país, campeón en Alemania con Wolfsburgo, dos veces campeón de Inglaterra con Manchester City y dos veces campeón de Italia con Inter de Milán, entre los hitos más destacados de su carrera.

Sin embargo, el trayecto de Džeko no se limita a las canchas. Fuera del fútbol trabaja por la unidad de un país fracturado entre bosnios y serbobosnios, una causa que nace de su propia infancia atravesada por la guerra.

Cuando solo quería jugar al fútbol con sus amigos, esa pasión estuvo a punto de costarle la vida.

Edin Dzeko, el dimanet Bosnio que quiere todo en el Mundial 2026.
Edin Dzeko, el dimanet Bosnio que quiere todo en el Mundial 2026. (AP)

Corría el año 1992 y los bombardeos castigaban de manera constante a la población civil bosnia, en un conflicto atravesado por el exterminio étnico. A pesar del peligro, el pequeño Edin se reunía con otros chicos para jugar en una calle del pueblo de Otoka, donde su familia se había refugiado.

Años más tarde, su padre, también futbolista y combatiente durante la guerra, reflexionó que resultaba peligroso que los niños jugaran al aire libre, pero en algún lugar debían hacerlo. Una tarde de aquel 1992, su madre, dominada por un mal presentimiento, le impidió salir a jugar.

Ese mismo día, una bomba cayó sobre el improvisado potrero urbano y mató a la mayoría de sus amigos. Aquella tarde Džeko volvió a nacer. Ya como futbolista consagrado, recordó que, a diferencia de otros chicos, no pudo aprender a jugar al fútbol en la calle porque esas calles estaban bajo fuego.

Esa experiencia lo templó dentro de la cancha y, fuera de ella, lo impulsó a asumir un compromiso humanitario profundo. Desde 2009 se desempeña como embajador de Unicef en Bosnia y Herzegovina, un rol que considera entre los más importantes de su vida, incluso por encima de los goles y los títulos.

Su tarea en favor de la infancia no distingue entre serbobosnios, croatobosnios y bosnios, y su figura como capitán, sumada a dos décadas en el seleccionado, funciona también como un factor de unidad en un país marcado por divisiones brutales desde aquella guerra de hace 30 años.

El recuerdo de aquella tragedia permanece vivo en el alma del “Diamante Bosnio”, símbolo del fútbol de su país.

Ya disputó el Mundial de 2014 en Brasil y, al celebrar esta nueva clasificación a una Copa del Mundo, no dudó en expresar su dedicatoria más íntima: “Se la quiero dedicar a mis amigos con los que jugaba al fútbol en la calle cuando tenía seis años. Un día cayó una bomba y todos murieron”.

El grupo de Bosnia y Herzegovina en el Mundial 2026

Bosnia arranca la Copa del Mundo ante Canadá, el 12 a las 16. Después se medirá ante Suiza el 18 a las 16 y cerrará la primera fase el 24 frenta a Qatar, a las 16.

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