Luto. Dolor en el fútbol cordobés por la muerte de “Mingo”: Ceballe se fue en domingo
El histórico referente del Belgrano del ’68 murió a los 79 años.
“Es uno de esos jugadores que si juega en contra provoca irritación, pero si juega del lado tuyo sabés que es un fenómeno”. Así lo definió a Francisco Domingo Ceballe el inolvidable director técnico Raúl Arraigada, cuando la prensa porteña lo descubrió después de un sorprendente rendimiento de Belgrano, ante el Racing Club campeón del mundo, en ocasión del Campeonato Nacional de 1968.
“El Mingo”, fallecido este domingo a los 79 años, era eso. Coraje, aporte solidario y, también, llegada al gol. Se adaptaba a los que necesitara el equipo, ya sea para defender o atacar, y por eso fue uno de los referentes ineludibles del histórico equipo pirata del año 1968.
HASTA SIEMPRE, "MINGO"
— Belgrano (@Belgrano) March 8, 2026
Con profundo pesar, el Club Atlético Belgrano lamenta el fallecimiento de Francisco Domingo "Mingo" Ceballe, jugador histórico de #Belgrano y pilar fundamental del equipo que disputó el Nacional de 1968.
Acompañamos a su familia y amigos en este difícil… pic.twitter.com/HZCkOdNb95
Había empezado en el club Las Flores, para el cual firmó el 2 de junio de 1958, con un debut en Primera en 1964, a los 17 años y junto a su hermano Roberto. Tiempos de fútbol de ascenso en una Liga Cordobesa de canchas llenas y con fiesta en el barrio.
Después pasó al rival de la otra calle, San Lorenzo, que estaba en Primera División, que ofició de trampolín para su llegada a Belgrano, sobre el final de la temporada 1967, en un pase a préstamo.
“Cuando nos juntamos para el primer entrenamiento, nos poníamos las toallas de poncho, porque estaban todas agujereadas”, recordaba en una entrevista a la revista partidaria Los Celestes, en 1986.
En el Pirata debutó el 12 de noviembre de 1967, en un partidazo ante General Paz Juniors, en el que su equipo se impuso 5-3, con gran rendimiento suyo. No hizo falta demasiadas pruebas más.
En abril de 1968, el presidente celeste Francisco García anunció a él y Antonio Syeyyguil como los primeros refuerzos de un Belgrano que después de luchar por el descenso, se aprestaba a hacer historia grande como el primer club cordobés clasificado a la fiesta grande de los Campeonato Nacionales.
“Viajamos a Corrientes para una final del Campeonato Regional y unos días antes nos avisaron que lo haríamos en avión. ¡Ninguno de la barra conocía ni se imaginaba lo que era un bicho de esos por dentro! Teníamos un ‘julepe’ que ni te cuento... Cuando llegó el día nos pusimos en la cola, pero nadie se animaba a subir primero. Nos empujábamos entre nosotros, nos hacíamos bromas, pero nada...", contaba Ceballe sobre aquella primera excursión aérea de la delegación.
"Ninguno quería tirar la primera piedra, hasta que por fin decidimos entrar. Una vez en los asientos, la camarera nos dio la bienvenida y nos indicó que nos ajustáramos los cinturones... Me acuerdo ahora y me da risa, porque un gallego que era utilero (Castor Fuentes) no se lo quiso poner al bendito cinturón y anduvo rebotando todo el viaje. ¡Saltó como un loco el pobre! Pero le pasó eso por porfiado, como buen gallego”, sumó.
Campeón invicto del Clasificación ’68 con una campaña arrolladora, Ceballe fue pieza clave y de sacrificio en un plantel donde sobraba energía y talento. “Mingo” siempre puso todo y, también, ese cachito de más, que se reflejaba en su propensión a ver seguido la tarjeta roja.
Precisamente fue una de esas expulsiones la que le trajo un dolor de cabeza en septiembre de 1970 (ante Racing, con derrota 1-0), cuando el club lo sancionó con una fuerte multa, exclusión del equipo hasta fin de temporada y prohibición de ingresar a la cancha.
A partir de ese episodio, su aporte quedó condicionado. Perdió el puesto, empezó a alternar con la reserva y en 1973, después de sufrir la muerte de un hijo, se retiró prematuramente con apenas 26 años y una campaña que indicaba 58 partidos oficiales y 10 goles.
Pero su pasión por el fútbol no se agotó en su etapa de jugador y retornó más tarde como entrenador de divisiones inferiores y algunos interinatos en Primera División en 1978 y 1997. Fue ayudante de campo de Sebastián Viberti en la gran campaña del Nacional ’81 y también se hizo cargo de la conducción en los equipos superiores de Las Flores (1984/85), Unión San Vicente (1986) y Las Palmas (1989/91).

