Instituto crece. Diego Sosa: Flores nos cambió la mentalidad
El defensor se ganó el puesto y destacó la influencia del DT en la reacción del equipo. La Gloria se prepara para enfrentar a Unión el domingo en el Kempes.
Llegó sin estridencias, con la etiqueta de refuerzo necesario más que de nombre rutilante. Pero con el correr de las fechas, Diego Sosa empezó a construir algo más valioso que cualquier expectativa: rendimiento sostenido.
En un Instituto que buscaba respuestas en varios sectores del campo, el lateral izquierdo se convirtió en una de las incorporaciones que mejor está funcionando en la temporada. Sin brillar, pero con regularidad, presencia y compromiso táctico, el “3” fue cerrando un puesto que había quedado en deuda el año pasado.
La salida de Lucas Rodríguez y Elías Pereyra había dejado un hueco sensible porque ninguno había dado la talla. El desafío para Sosa era doble: afirmarse en un plantel competitivo y devolverle a la banda izquierda la confiabilidad que el equipo necesitaba.
A siete fechas del inicio, la evaluación interna y externa coincide: el ex Tigre está a la altura. Suma recorrido, entiende cuándo proyectarse y cuándo cerrar, y además empezó a aportar en ataque. Venía avisando con llegadas claras hasta que finalmente se le dio: su gol en el Nuevo Gasómetro ante San Lorenzo premió una jugada colectiva bien elaborada y confirmó que su aporte también puede aparecer en el área rival.
El efecto Flores en Instituto
Pero el presente de Sosa no se explica solo desde lo individual. El propio lateral puso el foco en el cambio anímico que vive el plantel desde la llegada del nuevo entrenador. “La mentalidad cambió. Vino Diego y nos ayudó. Estábamos mal, veníamos golpeados. Nos cambió la mentalidad”, explicó sobre el impacto de Diego Flores. No fue una frase al pasar: en el vestuario reconocen que el equipo recuperó confianza, orden y competitividad. El empate sobre el final dejó gusto amargo, pero también la sensación de crecimiento. “Fue un punto que sirve mucho”, resumió Sosa ante LVDos, en línea con la idea de que la Gloria volvió a sentirse equipo.
Ese proceso necesita continuidad, y ahí aparece el próximo desafío. Instituto sabe que debe sostener la evolución mostrada en los últimos partidos y convertirla en resultados. La agenda no da respiro: el plantel se entrenará hoy en La Agustina con la cabeza puesta en el compromiso del domingo a las 19.15 ante Unión, en el Mario Alberto Kempes. Allí, en un escenario mayor, la Gloria buscará confirmar que el cambio de mentalidad llegó para quedarse. Y que entre los nombres propios que explican ese presente, el de Diego Sosa ya dejó de ser promesa para convertirse en realidad.



