1-0. Con cambios por todos lados y firmeza en Río Cuarto: las claves de Belgrano ante Estudiantes
Un error del local abrió el partido, el equipo de Zielinski lo manejó con juveniles y sumó tres puntos vitales en la previa del clásico en el Kempes.
Un triunfo que lo lleva a la cima en la previa del clásico con Talleres es la mejor noticia del jueves para Belgrano, porque lo consiguió con un equipo cargado de juveniles y con muchos cambios antes y durante el encuentro.
Estas fueron las claves de la victoria del equipo de Alberdi.
El que se equivoca paga. Era un partido flojo por donde se lo mirara. Ninguno de los 22 lograba encadenar un par de pases y los dos equipos la tiraban larga y sin precisión. Pero entró en acción el arquero Agustín Lastra y se le escapó la pelota tras chocar con un compañero. Esa falla le dio la oportunidad a Metilli de marcar, y fue suficiente para exponer lo mal que jugaba el local y las ganas del visitante de quedarse con todo.
Cambios en presente y futuro. Zielinski debió retocar toda la línea de fondo y colocar lo que asomaba como la defensa titular del domingo ante Talleres, pero se lesionó Spörle y los dolores de cabeza crecieron. El DT tuvo que mover piezas en el medio y en la ofensiva para acomodar el equipo: volantes que pasaron a laterales y delanteros que fueron volantes. Lo importante para el Pirata es el triunfo, el empuje de los juveniles y el objetivo cumplido de llegar a la cima.
Contra todo. El partido era feo, mal jugado y sin precisión en los dos bandos. El Mudo casi no entraba en contacto con la pelota y el local mostraba en cada intento su falta de ideas. Belgrano tiene por delante un partido clave, porque es el clásico, y deberá afrontarlo con una defensa retocada por todos lados. El medio podría recuperar su forma con los regresos de Rigoni y Sánchez. En la ofensiva, Passerini dejó pasar la chance que tuvo.
Puntero por mérito propio. El Pirata llegó a Río Cuarto sabiendo que tenía todo en contra: el clásico con Talleres es en tres días, los centrales titulares se lesionaron, hacía falta dosificar cargas y el rival se jugaba mucho en este cruce de celestes. A eso se sumó el impresentable Fernando Espinoza, que dirige cada vez peor. Con este panorama, el equipo se la bancó con los chicos y la entrega de todos para sumar de a tres.
