El boxeo, de luto: se fue Ángel Carlos Román, retador de Nicolino Locche

El "Gallego", púgil nacido en España y radicado en Córdoba fue parte de una época dorada del boxeo local, en la que llegó a ser campeón argentino. Dejó un recuerdo imborrable por su estilo prolijo y por los combates que sostuvo con el mítico del "Intocable".

13 de marzo de 2026 a las 04:22 p. m.
El boxeo, de luto: se fue Ángel Carlos Román, retador de Nicolino Locche
Román se fue de gira. "El Gallego" combatió dos veces con "el Intocable" Locche, una de ellas en el legendario "Córdoba Sport". Acá ambos pugilistas al momento de firmar el contrato y con Marcos "el Mono" Marchini, entrevistándolos. (Foto: La Voz)

El boxeo cordobés despide a una de sus figuras de otra época. A los 79 años falleció Ángel Carlos Román, pugilista de peso ligero que supo dejar su huella en los cuadriláteros entre fines de los años 60 y comienzos de los 70, y que quedó en la memoria de los aficionados por haber enfrentado en dos oportunidades al legendario Nicolino Locche.

Román desarrolló su carrera profesional entre 1967 y 1974. Su debut se produjo el 15 de septiembre de 1967, en el inicio de una trayectoria que lo llevó a protagonizar 24 combates oficiales.

En aquellos años, subir al ring con figuras de primer nivel ya era un reconocimiento. Y "el Gallego" lo hizo frente a uno de los más grandes exponentes del pugilismo argentino: enfrentó dos veces a Locche: una en el tradicional y añorado Córdoba Sport y otra en Salta. En ambas ocasiones el triunfo quedó en manos del “Intocable”, quien se impuso por puntos tras combates intensos y muy seguidos por los fanáticos.

La foto de Román firmando el contrato de las peleas con Locche quedó para la posteridad, ya que además de ambos boxeadores aparece el periodista Marcos "el Mono" Marchini.

Ángel Román y sus fanáticos. Se fue a los 79 años.
Ángel Román y sus fanáticos. Se fue a los 79 años. (La Voz)

Más allá de los resultados, aquellas peleas lo ubicaron dentro de una generación de boxeadores que animaron veladas muy recordadas en el interior del país. Román era un ligero de estilo prolijo, técnico y paciente. Su manera de combatir se caracterizaba por el desgaste progresivo del rival, apostando al ritmo constante y a la inteligencia táctica sobre el ring. Así solía describirlo el gran Elbio Ibarra Preti, periodista de La Voz y testigo de varios de esos KO del "Gallego".

Àngel Román. El cinturón del título argentino de ligero.
Àngel Román. El cinturón del título argentino de ligero. (Foto: La Voz)

Nacido en Zamora (cerca de Valladolid), España, Ángel Carlos Román llegó a Córdoba siendo joven y aquí echó raíces. La provincia se convirtió en su lugar en el mundo, donde construyó su familia y desarrolló la mayor parte de su vida deportiva y personal. Fue campeón argentino en su categoría, pero también trabajó en la Fiat y fundó la sodería que está en Colonia Lola, un legado de convicciones y trabajo para su descendencia.

Fuera del boxeo, su historia también quedó ligada al deporte a través de sus hijos. Uno de ellos, Ángel Rubén "Totón", siguió el camino del fútbol y tuvo pasos por clubes del ámbito local como Deportivo Colón, Escuela Presidente Roca y Talleres, además de sumar experiencia en el fútbol del Caribe. Ya retirado de la actividad, Ángel Carlos solía acompañarlo y se lo veía con frecuencia en canchas y entrenamientos de la Unión Cordobesa de Fútbol Amateur, siempre cerca de la pelota y del ambiente deportivo. BIen cerca del equipo "Matadores", alentando a los hermanos Lavalva, Sergio Watson, David, Mauricio, entre otros.

Su partida enluta al deporte cordobés el recuerdo de Rosa, su espoa y ahora viuda, su hija Claudia y Mario, reconocidos odontólogos de la ciudad, y de Leandro, el cuarto de los herederos de Ángel, radicado en España como barbero.

Ángel Carlos Román y su familia. EL boxeador y la escena chica con Rosa, y sus hijos Ángel Rubén, Leandro, Mario y Claudia.
Ángel Carlos Román y su familia. EL boxeador y la escena chica con Rosa, y sus hijos Ángel Rubén, Leandro, Mario y Claudia. (Foto: La Voz)

Con su partida se va un representante de una época en la que el boxeo se vivía con intensidad en clubes y escenarios tradicionales. Román fue parte de ese tiempo y de esa historia: la de un luchador silencioso que se animó a compartir el ring con uno de los grandes campeones del boxeo argentino.