Batalla. La conmovedora historia del exdelantero de River y Talleres que lucha contra la ELA
El exfutbolista, que supo vestir las camisetas de River y la "T", atraviesa un difícil momento de salud internado en su pueblo natal. Tras trabajar 12 años en un peaje, hoy se comunica de forma escrita mientras recibe el apoyo solidario de sus excompañeros para afrontar el tratamiento de la Esclerosis Lateral Amiotrófica.
La vida de Ariel Medri (cumplirá 60 años, el próximo martes) es hoy una batalla diaria contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), la enfermedad que le fue diagnosticada en 2020. Actualmente se encuentra internado en el Hospital Samco de Maggiolo, Santa Fe, para recibir una mejor atención, alejado de su hogar y sus recuerdos
Debido al avance de la afección, Medri ha perdido el habla y se comunica exclusivamente de forma escrita, pidiendo "paciencia" a quienes lo visitan porque sus manos no siempre pueden escribir. Así pudo dar una entrevista a Infobae.
A Medri lo pone contento hablar de su carrera. Comenzó en clubes de su pueblo como Sportman Carmelense, mientras completaba sus estudios. Hasta que, en 1982, con tan solo 16 años, tuvo su primera gran oportunidad de probarse en las divisiones inferiores de River Plate, aunque no logró quedar.
Sin embargo, lejos de bajar los brazos, continuó formándose hasta tener una nueva oportunidad. Tras un paso por las inferiores de Vélez Sarsfield y experiencias en equipos del interior como Sporting de Laboulaye en Córdoba, finalmente en 1985 logró incorporarse en el conjunto de Núñez, para sumarse a la cuarta división.
Luego, subió a la Reserva y llegó el debut en Primera División el 2 de mayo de 1987, contra un Platense que ganó 3 a 2, en el Monumental, de la mano de Héctor Veira que se despedía. Jugó apenas un minuto y medio, se convirtió en el futbolista que menos tiempo jugó en la primera millonaria. Luego, con la llegada de Carlos Griguol, perdió lugar.
"¿Una anécdota? Con Luis 'Araña' Amuchástegui. Eran mesas de cuatro integrantes para comer o desayunar en la concentración. El Araña se fue por debajo de las mesas en cuclillas y estaba el señor que nos llevaba la carne, de apellido García, leyendo el Clarín del domingo. Y la Araña con un encendedor le prendió fuego el diario desde abajo", recordó Medri.
Así, tras debutar en la Primera de River Plate en 1987, Medri fue cedido a préstamo a Talleres para la temporada 87/88. Aunque fue un año deportivo difícil para el club —que terminó último y se salvó del descenso por los promedios—, el exdelantero guarda hitos personales significativos.
En el conjunto albiazul, Medri marcó su único gol en la Primera División del fútbol argentino, nada menos que en un clásico frente a Racing de Córdoba disputado en el entonces estadio Chateau Carreras.
Sobre aquella etapa en la "T", Medri recordó de manera especial a Andrés Fassi, actual presidente de la institución, quien en ese entonces se desempeñaba como preparador físico del plantel bajo la dirección técnica de José Omar "Pepona" Reinaldi.
Al comparar el pasado con el presente, Medri destacó el crecimiento del club bajo la gestión actual: "Hoy es un lujo el club", expresó al referirse a la transformación de la "T".
Una historia de esfuerzo y resiliencia
La trayectoria de Medri tras colgar los botines a los 34 años estuvo marcada por la cultura del trabajo. "A los 34 años, allá por 1999 o 2000, en Arias FC, provincia de Córdoba", recordó. Lejos del glamour del fútbol, se desempeñó durante 12 años como cajero en una cabina de peaje de la Ruta 8, en Venado Tuerto, hasta principios de 2024.
También trabajó en tareas administrativas en un banco y como DT de inferiores en su pueblo hasta que la enfermedad lo obligó a retirarse. Hoy, la lucha es también económica. Ante la falta de asistencia formal de los clubes, Medri ha puesto en venta su vehículo para costear los gastos médicos.
Sin embargo, destaca con emoción la solidaridad de sus antiguos compañeros de River, quienes le realizan transferencias mensuales de dinero para ayudarlo: "Me encanta la acción más que el importe. Ellos no tienen obligación conmigo", confesó desde su internación, donde extraña "la casa, las comidas y el ambiente" junto a sus cuatro hijos.