Estudiantes de Río Cuarto. Acuña y el partido de su vida: del interior profundo a enfrentar a River
El DT interino del León vivirá un domingo especial. Entre la ilusión y el recuerdo de sus compañeros fallecidos, se juega mucho más que tres puntos.
El fútbol argentino tiene esas historias que parecen escritas a mano, con tinta del interior y olor a potrero. Este domingo, en Río Cuarto, una de esas páginas se pondrá en juego cuando Estudiantes de Río Cuarto reciba a River Plate. De un lado, un gigante. Del otro, un equipo recién ascendido, golpeado por los resultados y en plena reconstrucción. Y en el medio, una historia que empuja fuerte: la de Gerardo Acuña.
El “Toro” no estaba en los planes de nadie para este momento. Hace apenas tres meses dirigía a Nueve de Morteros, en la Liga de San Francisco. Hoy, por esas vueltas que tiene el fútbol, se sienta en el banco de Primera. Interino, sí. Pero con una oportunidad que le puede cambiar la vida. “Será el día más importante de mi carrera”, dijo, sin vueltas, en la previa de un partido que lo enfrenta a un escenario tan grande como su ilusión.
Un momento bravo
El contexto no es sencillo. Estudiantes suma apenas cuatro puntos en diez partidos y viene de la salida de Iván Delfino. El equipo busca reaccionar y Acuña aparece como una solución de urgencia, pero también como alguien que conoce la casa: ya pasó por el club en el ascenso y entiende la lógica del fútbol del interior, donde todo cuesta un poco más.
Pero su historia reciente tiene un peso mucho más profundo que cualquier estadística. La muerte de Diego Demarchi y Ezequiel Toloza, integrantes de su cuerpo técnico en Morteros, marcó un antes y un después. Y en la antesala de este partido, el recuerdo volvió con fuerza.
“Diego y Ezequiel han representado mucho en mi proceso en Nueve de Morteros para conseguir todo lo que se consiguió. Fueron dos golpes fuertes, me ayudó mucho estar con los jugadores, de no haber sido así, lo hubiera sufrido mucho más. La semana pasada cuando tuve la comunicación que iba a dirigir en primera lo primero que recordé fue a ellos dos... me emociona porque estarían disfrutando que esté acá. Los tengo muy presentes porque eran amigos. Muy jóvenes los dos. Me duele mucho, son parte de mí en este momento”, dijo en diálogo con Súper Deportivo.
Ahí, en esa emoción que se le quiebra en la voz, también se juega el partido. Porque más allá del rival, del contexto y de la presión, Acuña sabe que esta chance es única.
“Seguro que el domingo será el día más importante de mi carrera como entrenador. No solo porque jugamos con River, sino lo que puede representar para mi carrera conseguir un buen resultado y sostenerme en el cargo, que es el deseo que tengo y el deseo que tiene todo el club”, aseguró.
El domingo, a las 17.45, la pelota empezará a rodar en Río Cuarto. River llegará con su chapa. Estudiantes, con la necesidad. Y Acuña, con una historia que mezcla dolor, oportunidad y sueños. De esas que, en el fútbol argentino, muchas veces terminan encontrando su lugar.

