La Voz en EE.UU. La Fortaleza del Ruido: así es el estadio donde Argentina iniciará otro sueño mundialista
La Voz llegó a Kansas City y te cuenta cómo viene el trabajo en el estadio en el que será el estreno de la selección
Kansas City vive horas distintas. Horas que se parecen a las de una ciudad tomada por una ilusión colectiva. Las camisetas albicelestes aparecen en las calles, en los bares, en los hoteles y en cada rincón donde un argentino se cruza con otro argentino a miles de kilómetros de casa.
El Mundial ya empezó a sentirse. Y este martes, cuando la selección de Lionel Scaloni haga su debut ante Argelia, comenzará también una nueva aventura para el equipo de Lionel Messi.
El escenario no podía ser menor. Porque Argentina saldrá a la cancha en el Arrowhead Stadium, una de las grandes fortalezas deportivas de Estados Unidos. Un estadio gigantesco, de 76.416 espectadores, acostumbrado a las noches frenéticas de la NFL y convertido desde hace décadas en un símbolo de Kansas City.
Pero en estas horas el templo del fútbol americano está viviendo una transformación. El óvalo donde normalmente rugen los fanáticos de los Kansas City Chiefs se prepara para recibir una de las citas más importantes de su historia: un partido de Copa del Mundo.
Clima mundialista
La actividad alrededor del estadio es constante. Operarios, técnicos y trabajadores ultiman detalles para que todo quede listo para el estreno mundialista de la Scaloneta. El movimiento es incesante. Camiones entran y salen. Se montan estructuras, se realizan ajustes y se afinan los últimos detalles de una puesta en escena que será observada por millones de personas en todo el planeta.
No es un estadio cualquiera. Inaugurado en 1972, el Arrowhead fue elegido por la FIFA como una de las sedes oficiales del Mundial gracias a una infraestructura que lo convirtió en referencia dentro del deporte estadounidense. Allí se jugaron finales, espectáculos multitudinarios y conciertos de escala global. Sin embargo, nada se parece demasiado a lo que sucederá este martes por la noche.
Porque si hay algo que distingue al Arrowhead del resto es el ruido. Mucho ruido.
Tanto que el estadio posee el récord Guinness como el recinto deportivo al aire libre más ruidoso del planeta. En 2014 llegó a registrar 142,2 decibeles, una cifra difícil de imaginar y que supera ampliamente los niveles habituales de una multitud. Un dato que parece exagerado hasta que uno pone un pie en sus tribunas y comprende por qué este lugar se ganó fama mundial.
Ahora ese rugido tendrá otro idioma.
Las canciones no llegarán desde las tribunas de los Chiefs. Llegarán desde los miles de argentinos que desembarcaron en Kansas City para acompañar al campeón del mundo. La ciudad ya empezó a teñirse de blanco y celeste. En el centro aparecen grupos buscando entradas de último momento, organizando encuentros y armando previas que prometen multiplicarse durante toda la jornada.
Porque donde aparece la selección también aparece una costumbre que viaja con ella: convertir cualquier rincón del planeta en una pequeña extensión de Argentina.
El partido frente a Argelia será apenas la primera función. El calendario mundialista reserva otros encuentros para este escenario, incluyendo cruces de fase de grupos y partidos de eliminación directa que se disputarán durante julio. Kansas City tendrá un papel importante en la Copa del Mundo y el Arrowhead será uno de los escenarios centrales de la competencia.
Después llegará el turno de Texas. Allí, en Dallas, la selección continuará su recorrido enfrentando a Austria y Jordania en busca de la clasificación a la siguiente instancia.
Mientras tanto, toda la atención está puesta en este coloso de Missouri.
Un estadio que atraviesa los últimos años de su historia como casa de los Chiefs, ya que la franquicia proyecta mudarse a un nuevo recinto para comienzos de la próxima década. Pero ese futuro todavía puede esperar.
Porque antes hay una cita con el presente. Con Messi. Con la selección. Con un Mundial que está a punto de comenzar.
Y con el estadio más ruidoso del mundo preparándose para escuchar uno de los sonidos más reconocibles del fútbol: el canto interminable de los argentinos acompañando otro sueño albiceleste.

