Mira más allá. Flores: Conmigo como DT o sin mí, Instituto va a jugar una copa internacional
Convencido del crecimiento del club, el entrenador de la Gloria pidió paciencia y respaldo al proceso para consolidar el salto definitivo. Remarcó la importancia de no romper lo que se está construyendo.
En Alta Córdoba ya no se habla solo de resultados. Se habla de procesos. De crecimiento. De una idea que intenta dejar atrás años de golpes para construir algo más sólido. Y en ese camino, la palabra de Diego Flores no pasa desapercibida. Porque no vende humo, pero tampoco se esconde: mira a mediano plazo y se anima a decir lo que muchos sienten, pero pocos dicen en voz alta.
Instituto viene de enderezar el rumbo en el Apertura. Arrancó mal, reaccionó, pero no le alcanzó: quedó a un punto de los playoffs. Lo fino, lo que duele. Sin embargo, el análisis del DT va más allá de la tabla. Apunta a lo que no siempre se ve: lo humano, lo estructural, lo que se construye puertas adentro.
“En estos tres meses hemos ido construyendo pequeñas cosas humanas, grupales y futbolísticas, que después se transmiten en la cancha”, explicó. Y ahí aparece el corazón de su mensaje: el proceso.
Porque Flores no se quedó en el corto plazo. Fue más lejos. Mucho más. Y dejó una frase que retumbó fuerte en el mundo albirrojo: “Conmigo como entrenador, o sin mí, Instituto va a jugar una copa internacional. No sé si este año o el otro. Pero este predio pone al club en una situación donde la flecha va para arriba”.
Y en una entrevista junto al periodista Matías Barzola agregó: “Desde lo estructural y lo humano hay profesionales que tienen muy claro su rol. Hay muchos patrones que indican que el club está yendo para arriba”.
No es una promesa vacía. Es una lectura. Una convicción basada en lo que ve todos los días. En cómo se trabaja. En cómo se ordenó un club que durante mucho tiempo vivió a los tumbos y hoy empieza a tener un rumbo claro.

Un pedido al hincha
En ese contexto, también dejó un mensaje que interpela directamente a la gente gloriosa, en un momento donde la ansiedad muchas veces juega en contra: “Si los procesos son buenos, cuando el hincha va en contra de eso es un gran error... tenemos las condiciones para poner a Instituto en un lugar que nunca estuvo”.
Ahí está el eje. Instituto crece. Se ordena. Mejora en estructura, en profesionales, en planificación. Pero todavía le falta lo más visible: resultados sostenidos que acompañen ese desarrollo. Y en el fútbol argentino, donde el domingo manda, la paciencia suele ser un bien escaso.
Flores lo sabe. Por eso también bajó un cambio cuando le preguntaron qué hubiera pasado si llegaba antes: “En el fútbol hay pesimismo o exitismo al extremo. Si ahora perdemos dos o tres partidos seguidos, más de uno dirá ‘menos mal que Flores no vino antes’”. Un tiro por elevación a esa lógica pendular que todo lo exagera.
Agenda en mente
Mientras tanto, el DT ya piensa en lo que viene: la pretemporada, el Clausura y el cruce con Lanús por Copa Argentina. Con un objetivo claro en lo inmediato: “Entrar entre los ocho y poder pelear para entrar a una copa”. Pero sin perder de vista el horizonte que marcó: “Para mí Instituto en uno o dos años se tiene que meter en copas”.
El mensaje es claro. No se trata solo de ganar el próximo partido. Se trata de construir algo que dure. De sostener un camino. De no dinamitar todo cuando el viento sopla en contra.
En Alta Córdoba la pelota vuelve a rodar con una idea. Y si ese proceso se sostiene, como dice Flores, el premio no será casualidad: será consecuencia. Y ese sueño de ver a Instituto en una copa internacional dejará de ser una ilusión para convertirse, más temprano que tarde, en realidad.

